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La creación del hombre (parte I)
Fecha: 25/02/2026, Categorías: Fetichismo Incesto Autor: Victorzooricosv, Fuente: SexoSinTabues30
Lo siguiente que leerán es un alter-ego, aunque la historia sea ficticia si hubiera deseado que sucediera. Me llamo Bairon y tengo 6 años, vivo en una zona rural en una casita aunque pequeña es muy acogedora, soy hijo único, mi padre biológico se fue de casa cuando tenia 2 meses de nacido, vive en USA, por lo menos manda dinero para mi educación y bienestar, no somos pobres pero tampoco nos damos una vida lujosa, estamos bien, mi madre trabaja como maestra de kínder y allí fue donde conoció a la persona que me haría perder la cordura, transformándome de un estúpido niño curioso a un completo depravado con carita de ángel, Daniel, un hombre de 32 años, con un físico exorbitante, todo un semental, de 1.90 mts, piel bronceada, con mucho vello en sus brazos, pecho y piernas, barba grande que imponía masculinidad, trabaja en su propio taller mecánico a unas casa de la nuestra, y conoció a mi madre cuando él fue a recoger a su sobrina a la escuela, desde ese día se conocieron mejor y una cosa llevó a la otra y terminó por acompañarse con mi madre, esto pasó hace 3 meses, y pues mi relación con él al inicio era mala, no lo quería cerca de mi madre y mucho menos que él me abrazara o me dijera“campeón”, pasaron semanas para que me acostumbrara a su presencia, yo empecé el kínder y mi madre me daba clases, estas duraban hasta el mediodía (guarden ese dato), el turno de mi madre era tiempo completo por lo que ya a eso de las 5:30 pm íbamos de regreso a casa, me quedaba jugando en el ...
... parquesito de la escuela mientras acababa el segundo turno de mi madre. Mi relación con Daniel se fue haciendo más cercana cuando él se ofreció a cuidarme por las tardes, mi madre aceptó inmediatamente pues le tocaba ser maestra y madre en su trabajo, por lo que quitarse carga era lo que ella necesitaba. Daniel al ser el dueño del taller tenia a hombres trabajando para él por lo que podía darse el lujo de tomarse las tardes libres para cuidarme a mí, a su hijastro, él cocinaba el almuerzo y me ayudaba con la tarea, me sentaba en sus piernas, según palabras de mi madre era para que yo fuera conociendo el amor de una figura paterna, al inicio me incomodaba, pero a medida que iban pasando los días me acostumbre a eso. Fue un viernes a las 2:00 pm, donde al despertar de una pequeña siesta y bajando a la sala, vi por la ventana que daba al jardín a Daniel, estaba sin camisa, con shorts ajustados y descalzo, hacia ejercicio, por alguna razón no pude apartar la mirada, sus músculos estaba bien esculpidos, sus bíceps con sudor, su espalda grande y ancha, del cansancio dejaba salir suspiros fuertes, y fue allí, cuando me vio, al inicio era una mirada atenta, voraz, intensa, yo iba solo con mi pantalón de pijama, algo en mi me hizo sentirme bien, el ser observado de esa forma por Daniel no me molestaba, sentía algo en mi pecho, mi cara se sentía extraña, una sensación de cosquillas que me hizo tocarme mis mejillas con mis manos, pasamos así quizás por un minuto hasta que viendo su ...