-
Sombras (Capítulo 6 - Final)
Fecha: 27/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... esas sombras parecían más oscuras, más opacas, como si reflejaran el peso de lo que acababa de suceder. Laura, arrodillada en el suelo, sentía su cuerpo al límite, cada músculo temblando por el agotamiento físico, su piel enrojecida y marcada por las manos ásperas de Carlos, pequeñas huellas de su agarre en sus caderas, muslos y brazos que ardían con un dolor sordo. Su rostro estaba cubierto de una mezcla pegajosa de semen y sudor, el sabor salado todavía persistiendo en su boca mientras jadeaba, su respiración entrecortada mientras intentaba recuperar el aliento. Su coño palpitaba con una mezcla de dolor y el eco de los orgasmos que la habían recorrido, su cuerpo roto tras la intensidad del polvo más salvaje que había experimentado nunca. Se sentía expuesta, vulnerable, como si cada capa de control que había construido con tanto cuidado se hubiera desmoronado en el calor del momento. Y sin embargo, bajo ese agotamiento, un morbo residual aún latía en su interior, un placer oscuro por haber sido el centro de tanto deseo, por haber llevado a Miguel al límite, incluso cuando sabía que el costo de esta noche podía ser más alto de lo que estaba preparada para pagar. Carlos, de pie a pocos pasos de ella, se recomponía con una lentitud deliberada, ajustándose los pantalones y abrochando su cinturón con movimientos que destilaban una satisfacción arrogante. Su camisa estaba arrugada, su rostro todavía enrojecido por el esfuerzo, pero sus ojos brillaban con una sonrisa ...
... torcida que no intentaba ocultar su triunfo. Miró a Laura con una posesión que la hizo estremecerse, su voz resonando con un tono burlón mientras terminaba de arreglarse. —Laura, esto ha sido mejor de lo que imaginé. Eres una joya, ¿sabes? Ya hablaremos en la oficina. Nos vemos, pareja —dijo, su mirada deslizándose hacia Miguel con un destello de desdén antes de girarse hacia la puerta, sus pasos resonando en el suelo de madera mientras salía de la casa sin mirar atrás, dejando un vacío cargado de tensión en su estela. La puerta se cerró con un golpe seco, un sonido que pareció sellar el final de algo y el comienzo de algo mucho más complicado. Miguel, sentado en el sofá, estaba igualmente rematado, su cuerpo temblando por los múltiples orgasmos que lo habían atravesado, su polla ahora flácida bajo los pantalones desabrochados, su camisa empapada de sudor mientras jadeaba, sus manos apoyadas en sus muslos como si necesitara anclarse a algo real. Su rostro era una máscara de agotamiento y confusión, sus ojos fijos en Laura con una intensidad que mezclaba un deseo residual con algo más profundo, más oscuro: una duda que había crecido hasta convertirse en un abismo que no podía ignorar. Había visto todo, cada embestida, cada gemido, cada límite cruzado, y aunque el morbo lo había consumido, llevándolo a correrse cuatro veces en una noche que nunca olvidaría, ahora que el fuego se había apagado, lo que quedaba era un nudo en su pecho, una pregunta que no podía seguir ...