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La visita
Fecha: 27/02/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Sexador, Fuente: CuentoRelatos
... ya que al levantarse y agacharse a cogerlo, me dejó admirar por debajo de su nimia falda la poca tela de un bonito tanga que cubría su entrepierna. Con mis ojos clavados en su perfecto trasero, un escalofrío recorrió mi espalda con el pensamiento de poder disfrutar de tan lindo cuerpo. Comencé a ponerme un poco nervioso, pero supe sobreponerme y mirando ya la pantalla de mi ordenador lancé la pregunta: -el tanga que llevas… ¿de qué marca es? Y ella sonriendo y poniendo una voz sumamente sensual me contestó: -compruébalo tú… Me incorporé y sin dejar de mirarla a los ojos me dispuse a besar sus labios apasionadamente. Mis manos recorrían su espalda y mis dientes mordían de una manera suave su labio inferior dejando paso a que nuestras lenguas jugasen. Posé mis manos en su todavía tapado trasero y apreté sus nalgas con delicada fuerza contra mí. Su pecho se aprisionaba contra el mío y sus manos comenzaban a despojarme de mi camisa. Besando y lamiendo su cuellecito, levanté su minifalda para poder palpar con lujo de detalle su culito. Moviéndonos despacio me dispuse a desnudarla de cintura para arriba dejando a mi boca el dulce trabajo de saborear tan tersos y rígidos pechos. Sus pezones empezaban a endurecerse al igual que mi sexo que rozaba cada vez más intensamente con su ropa interior. La cogí en brazos tumbándola en la cama y tras desnudarla por completo abrí sus suaves y finas piernas para comenzar a lamer aquel coñito perfectamente rasurado y ...
... estrecho que poco a poco empezaba a mojarse. Mi lengua y mis labios no daban abasto. Lamiendo su rosado y sabroso clítoris noté como comenzaba a acelerarse su respiración y a tener los primeros pequeños espasmos de placer. Sabía que eso la estaba gustando y procuré mejorar esa sensación metiendo uno de mis deditos en su ya empapada rajita. Ella, agradeciéndome la labor prestada, me desnudó y con ambas manos comenzó a jugar con mi pene semi erecto y también completamente rasurado. A la vez que sus manos subían y bajaban por mi miembro, su lengua se paseaba por mi pubis, ingles y escroto de una manera magistral. Lo agarró con una mano y lo metió en su boquita lamiendo con la lengua mi glande que notaba cada uno de sus movimientos. Aquello estaba al rojo vivo, ambos queríamos más. Abrí uno de mis cajones y saqué un preservativo que ella me ayudó a poner. Tumbada con las piernas abiertas acerqué mi polla a la estrecha entrada de su deliciosa vagina y entré despacio, pero hasta dentro en ella, notando un calor y una fricción espectacular. Su cara se tornó a placer y mis músculos se tensaron. Empecé a embestirla despacio pero cada vez el ritmo iba subiendo… Mientras entraba y salía de ella, mis manos apretaban sus pechos. Qué maravilla era verla después a 4 patitas, con las piernas cerradas y su culito preparado para ser poseído por mí. Lo chupé, lo lamí, lo saboreé y lubricándolo bien comencé a entrar en ella por ese agujerito. Una autentica delicia. Ella disfrutaba y yo más ...