1. Delicioso trío en casa de nuestro amigo (parte II)


    Fecha: 27/02/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Edu y Pam, Fuente: CuentoRelatos

    ... que si disfrutabas que te penetraran analmente. Cuidando no soltar mi pene con tu boca, volteaste hacia él, asegurando el contacto visual con sus ojos y asentiste con tu cabeza junto con un gemido que dejaba ver tu gran excitación y lo mucho que estabas disfrutando de la situación.
    
    Continuó penetrándote, cada vez más profundamente con sus dos dedos y momentos después, nuestro amigo se puso de pie, se colocó detrás de ti, dejando ver su hinchado pene, que lucía mojado por sus propios líquidos. Se apreciaba muy excitado, sus venas marcadas en el tronco, la punta brillante. Entonces, separó con una de sus manos tu trasero y con la otra llevó su glande para frotarlo en el espacio tan erótico que se forma entre tus nalgas. Giraste la cadera hacia arriba para sentirlo mejor tocar tus partes más sensibles y él aprovechó para desplazarlo desde tu culito, hasta tu clítoris, poniendo especial atención a tus labios vaginales, repitiendo varias veces ese excitante recorrido. Dejaste de chupar mi pene y sin soltarlo, te acercaste a besar mi boca, diciendo, justo antes de besarme, que con esas caricias te tenía en el borde del orgasmo. Que te encantaba lo que te estaba haciendo, lo mucho que te provocaba y que lo estabas disfrutando enormidades. Entonces, regresaste a tomar mi pene con tu boca para lamerlo deliciosamente como acostumbras hacerlo.
    
    Al ver cómo te comenzabas a convulsionar, Arturo tomó su pene con la mano, llevó la punta a la entrada de tu ano y comenzó a presionar para ...
    ... vencer la resistencia natural de tu esfínter. Abriste la boca instintivamente, soltaste mi pene y ahogando un pequeño grito, nos dejaste ver que su punta ya se había abierto paso en tu interior, al sentir cómo te abría los pliegues externos. Se detuvo un momento cuando vio que la cabeza de su enhiesto pene había logrado entrar en tu apretadito anillo, permitiendo que tu culito se fuera adaptando al ocasional invasor y momentos después comenzó a empujar nuevamente para ir ganando terreno en ti.
    
    Al sentir esa presión, tu cuerpo fue a buscar ese pene que le estaba proporcionando tanto placer a través de esa cogida anal. Tus movimiento se sincronizaron a sus leves empujones y en pocos instantes, su pene desapareció entre tus nalgas, arropado por los pliegues de tu culito. Arturo mencionó lo rico que se sentía penetrar tu apretado culito y eso te excitó todavía más.
    
    En pocos momentos, sus muslos ya estaban en contacto con tus nalgas, y empezó a marcar un sonoro ritmo que incrementó su intensidad rápidamente. Las sensaciones y gemidos en ti estaban al tope, y la humedad de tu sexo se hacía más evidente. Él se sujetó de tus caderas para hacer más intensas sus penetraciones y tú dejaste de chupar mi pene, sin soltarlo con tu mano, para concentrarte en las oleadas de sensaciones que te provocaba tenerlo cogiendo tu culito con su elongado pene, con esa intensidad y fuerza. La expresión de gozo y disfrute en tu cara era invaluable y estabas entregada a la consensuada sodomización ...