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Los abuelos también saben criar 4 (Parte II)
Fecha: 01/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Hetero Sexo con Maduras Autor: Incestangel, Fuente: SexoSinTabues30
Continuación con mi relato anterior «Los abuelos también saben criar 5 (Parte I)»…. Conversé seriamente con mi nieta, me acuerdo del día, era sábado, como no tenía clases nos levantamos tarde; en realidad, fue ella la que me despertó, podría haber sido como las 9am. El calor era tan fuerte que durante la noche dormí sin ninguna sabana o cobertor encima pero, como ya saben lo que nos pasa a los varones en las mañanas, aquello amaneció como un mástil apuntando hacia arriba. Aún dormía cuando mi nieta entra corriendo pegando gritos inocentes de niña «buenos días abue, buenos días abue, buenos días abue» «tengo hambre vamos a desayunar, vamos, vamos, ándale, despierta». Como he repetido muchas veces, como somos nudistas, a mi nieta no le extrañó en lo absoluto mi erección, mas bien me dio risa porque para despertarme, mi nieta toda desnudita pega un salto y brinca sobre mi cama y comienza a darme besitos, según ella para despertarme, me da un besito en la mejilla, otro besito en la frente, otro besito en la boca y sigue bajando, me da un besito en un pezón, un besito en mi panza, me mete la lengua un poquito en el ombligo haciéndome cosquillas, sigue bajando, me da un besito en la punta de mi verga, otro besito en mis guevos, otro en la pierna y termina en el dedo gordo del pie; por cada besito que me daba dice «otro aquí, despierta; otro aquí, despierta; otro aquí, despierta» y así hasta terminar. Por molestarla, me hice el dormido, como que sus besitos no habían ...
... funcionado, ella, al notar que no abría los ojos se tiró encima mio poniendo sus piernitas abrazando mi pelvis, los labios de su panochita rosaban mi verga erecta, pero como repito, en su inocencia y sin maldad. Por supuesto, mi verga nunca se iba a bajar si estaba rosando su vulvita y, tratándome de mover según ella me decía «abue, no seas así,tengo hambre» y cuando estaba a punto de llorar, abrí los ojos y la asusté pegando un grito para luego terminar riéndonos a carcajadas. Al final, nos levantamos y aún sin bañarnos, me fui a preparar el desayuno mientras ella ponía la mesa. Mientras desayunábamos aproveche a conversar seriamente con ella y le dije: Yo: hermosa, no creas que no me he dado cuenta de que tu esperas a que yo me encierre en mi cuarto y, cuando es muy tarde tu sales de la casa y te pasas al frente, a la casa en construcción ¿qué haces ahí? ¿porqué tan tarde? ¿qué pasa? Nieta: (mirando hacía el suelo, sonrojándose y sin decir una sola palabra con lágrimas en los ojos) Abue, no me vayas a regañar o a castigar. Yo: hermosa, pero no vayas a llorar, estamos conversando, no estoy gritando, no te estoy regañando, solo respóndeme por favor. Nieta: es cuando termino mi tarea, tu sabes que yo salgo a jugar al jardín, pero cuando estoy jugando, los señores del frente se comienzan a quitar la ropa y me gritan que vaya, pero al principio yo no les hacía caso. ¿Ellos son como nosotros? Yo: ¿Cómo, como nosotros? Nieta: Si, que andan sin ropa. Yo: La palabra ...