1. Cuánto padre!


    Fecha: 02/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Inmacul, Fuente: TodoRelatos

    Papá, sé que ya no soy una niña pero me encanta dormir pegado a tu deseado cuerpo, así como ahora estamos. Yo soy joven y tu un atractivo maduro pero la paternidad que me das me hace plenamente feliz. Soy tu primogénita y además tengo dos hermanas y otra que viene en camino.
    
    Ya me he acostado con varias hombres y tengo novio formal, pero con ninguno siento el placer que siento con mi padre, contigo. Existe un lazo filial que me pone loca. Y ahora mas que estás a tus 48 años más interesante y buenorro que nunca.
    
    Siempre has sido mi preferido, recuerdo que desde chica te decía que quería que fueses mi novio. Has sido más cariñoso conmigo que mamá.
    
    Me encanta estar acostada contigo, echándote una de mis piernas larguísimas sobre tus caderas. Es una delicia sentir tu calor bajo el edredón, me quitas el frio, siempre estás calentito. Yo llevo puesta sólo una camiseta y las bragas, como siempre que estoy en casa, cosa que a mamá le molesta pero a ti te encanta que enseñe mis largas piernas. Tú estás solo con tus calzoncillos.
    
    Siento tus músculos, qué músculos Dios mío. Esa carne dura y velluda tan varonil, con ese torso en forma de triangulo que me encanta acariciarte y sobarte. Creo que es lo que me gusta más de tu cuerpo.
    
    Padre, muchas gracias por habérmelo dado todo, hum, todo desde siempre aunque ello me haya hecho tener complejo de Electra y estar enamorado de ti.
    
    Te agarro tus generosos pectorales, flipo con ellos, me recuerdan cuando era pequeña. Te ...
    ... ofreces generosamente para que te lama los pezones. Papi, tienes más tetas que yo pues estoy casi plana a mis 20 años..
    
    Pero claro, como ya soy una mujer, mi sexo se moja y mi clítoris se pone duro con una hombre lleno de testosterona, androsterona, sudor varonil, saliva y líquido preseminal.. Todo tu cuerpo huele a padre.
    
    Rozo mi vulva con tu apretado culo, tú sientes mi suavidad en tus duros y atractivos glúteos y eso te excita. Nos abrazamos con fuerza, con amor, con deseo. Instintivamente nos besamos en la boca, siento tu lengua en la mía, la boca de mi padre. No, no me gusta morrearte papá, no es lo que siento contigo, eso es lo que hago con mi novio y yo siento otra cosa. Bésame en la cara, mátame a besos de padre.
    
    Estamos calientes, me llega a mi nariz el olor de tu polla, huele a lefa y a orina. Ese olor que tantas veces he olido y lamido en tus calzoncillos usados cogidas de la canasta de la ropa sucia para pajearme pensando en ti.
    
    No puedo evitarlo papá, permíteme, abre las piernas, déjame meter mi cabeza en esa entrepierna que para mí es el altar paterno, esa miembro hinchado y mojada por la punta del que salió el espermatozoide que me hizo hace 21 años. Me dices que no que estás sucio, pero no me importa me gusta comerme todo lo que segregas aunque también sea tu orina o resto de tus heces.
    
    Y a ti te encanta que tu hija te coma el nabo provocándote varios orgasmos paternales a tus cuarenta y muchos años. Sabe a gloria, manjar de padre. Mientras te como el ...
«12»