1. JURO QUE ME EMPUTECÍ POR CULPA DE MI MARIDO Primer


    Fecha: 02/03/2026, Categorías: Confesiones Autor: LAREGALADA, Fuente: TodoRelatos

    ... concha de esa manera, o mejor dicho, nunca me la habían chupado.
    
    Me sentía en manos de un hombre, de una manera tan primitiva, tan animal, que por primera vez en mi vida estaba totalmente entregada a un macho y el beneficiado era el negro...
    
    No pasó mucho cuando, con mis piernas temblando y la espalda cimbrada, tuve un enorme orgasmo, nunca antes sentido...
    
    Viendo atónita un sorprendente chorro salir de mí pepita...
    
    Después de mi loquísima acabada, creo no haberme desmayado, pero sí perdí el sentido de todo.
    
    No sé cuánto tiempo habrá pasado, de pronto reaccione y Arnoldo conmigo en los brazos estaba haciéndome girar en la cama...
    
    Ponete en cuatro me dijo abrí las nalgas.
    
    Yo lo hice y él me ensartó la concha, con aquel descomunal pedazo de pija y entró a darme unos brutales guascazos...
    
    No podía creerlo, aquel tremendo cipote me había entrado fácilmente...
    
    A la vez que cada ensartada del negro me hacía soltar bufidos, como si fuera una yegua, seguía largando leche...
    
    Sentía que la concha se daba vuelta por el grosor de aquella verga.
    
    De nuevo me cambió de pose y me hizo sentar arriba de aquella vez. El negro era como una máquina cogiéndome.
    
    Después de sacarme no sé cuántos polvos imponentes.
    
    El negro se tomó un descanso.
    
    Rato después con el negro en bolas en mi cama de matrimonio...
    
    Yo, también en bolas... Le acariciaba el pijón y (confieso)...
    
    Hacía comparaciones... Solo ahí me acordaba de mi pobre marido... cuando ...
    ... comparaba...
    
    Eran 13 o 14 cm contra 28 o 29... De grosor ni hablar...
    
    Y además... ¡¡¡Qué macho!!!...
    
    Me había echado 5 o 6 polvos... Y me había sacado otros tantos...
    
    Pensar, cuantas veces, le fingía los orgasmos a mi marido, para que no se sintiera mal...
    
    Nunca había sentido tanto placer, tenía la concha dilatada e hinchada.
    
    En un momento que el negro fue al baño me la agarre, me la abri y ví como todavía me chorreaba leche.
    
    Me sentía una puta y me gustaba, el negro me había mostrado una manera de gozar que yo no conocía... quería seguir cogiendo.
    
    El negro volvió del baño y evidentemente se me veía la calentura y las ganas de seguir...
    
    Me preguntó pasaste bien
    
    Yo, entregada y absolutamente emputecida.
    
    Le respondí -¿Qué te parece?.
    
    Entonces el negro me dijo...
    
    -Bueno Putita., si pasaste bien, supongo que ahora te vas a
    
    animar...
    
    y entregada le dije
    
    -¿Animar a qué?...
    
    -No te hagás la chota.
    
    -Vení al piso y ponéte en cuatro patas... Ordenó...
    
    Yo, muerta de miedo obedecí, me bajé de la cama y en el piso me puse en cuatro patas con el culo bien en alto...
    
    El negro me calzó el pulgar en el orto y me lo empezó a trabajar para dilatármelo...
    
    Le pedí que me dejara subir a la cama porque el piso estaba muy frío...
    
    Me subí a la cama y no necesitó decirme nada, solita volví a ponerme en cuatro patitas...
    
    El hijo de puta me encajó una escupida y empezó a puntearme el ojete con su tripón, cuando me entró la cabeza, yo, por instinto ...