1. Juan y sus hermanas (II)


    Fecha: 02/03/2026, Categorías: Incesto Autor: Ahmed89, Fuente: TodoRelatos

    ... Así que se puso de pie, la cogió por la cintura, la puso de espaldas y la lanzó contra el colchón de su cama, quedando ella a cuatro patas. Su gran momento había llegado.
    
    Se quitó aquel pantalón corto que apenas le ayudaba a disimular la erección, le bajó las braguitas de Hello Kitty a Cati, y cogiendo su hermoso miembro, procedió a penetrarla de manera algo violenta, es decir, sin tener en cuenta el bienestar de su hermana melliza, sólo buscaba su propia satisfacción sexual. Pero a Cati le gustaba que la trataran así, por lo que su coñito se humedeció al mismo tiempo que Juan lo usaba no como forma de socialización entre dos personas adultas, sino como quien usa una vagina de plástico para autosatisfacerse.
    
    Había eyaculado dos veces aquel mismo día, por lo que aquello tardaba más de la cuenta en culminar, aunque la erección en sí se mantenía firme. Juan palmeaba aquellas deliciosas nalgas de su hermana, pero no lograba eyacular. Cati, que notaba la tensión de su hermano, giró su cabeza y le sonrió.
    
    -¿Todo bien, hermanito?
    
    Juan la nalgueó de nuevo y le dijo entre jadeos: “No me llames hermanito, ahora soy tu novio, llámame cariño o amor, que me excita más”. Cati, que estaba acostumbrada a ser la sumisa en sus relaciones, obedeció la petición de su hermano.
    
    -Sí, amor, lo que tú desees, cariño.
    
    Al decir aquello, el pulso de Juan se aceleró, y dijo: “Más, más…”
    
    -¿Te gusta así, que te llame cariño? ¿Eres mi amor? ¿No preferirías que te llamara de otra ...
    ... manera? ¿Papi, por ejemplo?
    
    -Sí, sí, vuelve a llamarme así.
    
    -Sigue, papi, soy tuya, aprovéchate de mi.
    
    -¡Uf!-exclamó Juan.
    
    Posiblemente haya quien esto le parezca muy básico, pero Juan era un muchacho algo simple, y todo el porno que había consumido durante años le había hecho adquirir ciertos gustos muy comunes entre tales consumidores. No tenía mucho sentido lo de “papi”, pues eran mellizos y por tanto de la misma edad, pero ahí estaba, cachondo perdido porque su hermana le había llamado papi. Cati comenzó a ayudarle con cierto movimiento pélvico y al fin, nuestro pervertido amigo logró eyacular sobre el coñito de su hermana.
    
    Juan cayó rendido ante el colchón, mientras los cabellos rubios de Cati se posaron sobre su peludo y sudoroso torso. En aquella habitación olía diferente, era el olor a sexo.
    
    -He deseado hacer esto desde hace muchos años-dijo Juan.
    
    -Bueno, para todo hay una primera vez, mejor que perdieras la virginidad tarde que nunca-le respondió Cati.
    
    -No, Cati, no es sólo perder la virginidad. La virginidad es lo de menos. Es hacerle el amor a la persona que más he amado en este mundo después de mamá.
    
    Cati se puso tontorrona con esa declaración, y se incorporó para besar en los labios a Juan, para acto seguido volver a posar su cabeza sobre el torso del mismo. Con sus dedos, se puso a jugar con los pelos de su panza, ya no tan gorda, pues tanto tiempo yendo al gimnasio había dado sus frutos en lo que respecta al estado físico.
    
    Pese a todo, ...