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La influencer influenciada (cap. 5): Secretos
Fecha: 06/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: superthor69, Fuente: CuentoRelatos
... consiguiendo comprimir el cuerpo de Lara contra el suyo hasta hallarse completamente pegados el uno al otro. Al tiempo que las sobaba sin ninguna piedad, su voz volvió a tener presencia en el ambiente. -¡Pero qué tetazas tienes! Ummm. ¿Esto que noto es relleno o es todo tuyo? -jaja. Creo que es mi pecho. No suelo usar sujetadores con relleno-. -¡Pero qué barbaridad! Con lo delgadita que eres. ¿Cómo es que tienes todo esto? -Jaja. Pues no sé, genética supongo… Me empezaron a crecer muy temprano y lo hicieron hasta hace poco con que… será eso. -Dijo Lara como excusa, casi en automático. Pero a posta o por error, le había dicho la verdad. Era así. -Pues bendita genética, pequeña. Menudos melones te han salido. Ya te los había notado antes con el vestido puesto; aparte, en algunas de las fotos que me pasabas se insinuaban un poco, ¡Pero madre mía! No te hacían justicia. ¡Cómo te gusta taparte, eh! -Finalizó Juan Ignacio haciendo gala de un tono jocoso. Mientras terminaba de decirlo, paró de agarrarle los pechos. Dejó caer, como si nada, que iba a hacer lo mismo que acababa de hacer ella, al tiempo que procedía a desabrocharse el nudo del albornoz, mientras apartaba un poco la espalda de Lara para poder acceder a él con más facilidad. Se lo abrió completamente, tras lo cual hizo que ella de inmediato volviese a posarse sobre él. Nada más regresar a su posición, notó el contacto de su torso desnudo, mullido por el vello que lo cubría, así como su ...
... temperatura, en parte debida al calor que ella misma le había transmitido. Pero en lo que más advirtió fue en su polla, dura como un barril y tiesa como un pararrayos. Lo que permitía que, pese a estar fuera de su rango de visión, pudiera percibir sin dificultad como yacía apostada contra la parte baja de su espalda. La manera en cómo se conocieron desnudos fue un poco atípica. Pero por lo general, nada de lo ocurrido hasta ese punto podría catalogarse de ordinario. Ninguno de los dos cumplía con el estándar propio de un vis a vis. Pero precisamente era eso lo que a ambos les interesaba. Antes de volver a sobarle las tetas, Juan Ignacio le pidió que le acercara su vaso para darle un sorbo. Ella obedeció inmediatamente, inclinándose con parsimonia hacia la mesa para hacerlo. Le encantaba ver la forma que adquiría su culo cuando se inclinaba, la manera en que le sobresalía y cómo, por unos segundos, se le separaban un poco los cachetes. Después de beber ambos del mismo vaso, regresaron a donde lo habían dejado. Esta vez, no solo le agarró las tetas como si se fuesen a escapar. Pretendió introducir sus manos por dentro del sujetador, empleando la parte superior de este para hacerlo. Pero se adhería tanto a su pecho; estaba tan constreñido que apenas fue capaz de colar las primeras falanges de sus dedos. Frustrado por lo mucho que le impedía acceder a ellas, le espetó. -Cariño, quítate el sujetador, anda, que me está poniendo malo. ¿Por qué lo tienes tan prieto? ...