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Mi niño novio III
Fecha: 06/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Cairo, Fuente: SexoSinTabues30
Pasó todo el fin de semana y no me podía creer que había culiado a Jairo, mi niño de 9 añitos, anduve con el pico duro todo el tiempo, debo reconocer que tenía algo de temor también por si acaso él hubiera dicho algo, o si sus papás lo hubieran revisado descubriendo su culito ultrajado, o sus calzoncitos con restos de caquita y semen y algo de sangre, eso me daba pavor, pero no alcanzaba para quitarme la calentura. Al pueblo no fui estos días, ya dije que vivo apartado. La sorpresa fue el domingo en la tarde, cuando aun quedaba algo de sol en los cerros que vino a verme Arturo, se veía algo distinto, serio ya que no me saludo como de costumbre, como uno suele saludarse con los cumpas ¿Qué onda? Le dije, ese milagro ¿pasa algo? Nada especial, me dijo apartándonos un poco hacia unos matorrales. En un par de pasos en silencio me mira y me la larga de golpe; me había seguido esa noche después de dejarlo en su casa, se había venido por dentro de los huertos detrás de la pirca que los separa del callejón y se quedó detrás viendo todo lo que hice con Jairo, sin entrar en detalles de cómo, me mira de frente y me dice con voz grave: ¡Weón, te culiaste al cabro chico! ¡Cómo pudiste! Me agarró de la camiseta y me sacudió al tiempo que me repetía varias veces, ya gritando ¡Te lo culiaste! …¡te lo culiaste! …¡te lo culiaste! Al ver la reacción de mi amigo me sentí culpable, quizás había hecho algo muy malo, Arturo, a pesar de tener quince años era más maduro que yo. Después de su ...
... descargo, me mira con los ojos llorosos, me abraza fuertemente y me dice casi susurrando ¡A mí me hicieron lo mismo cuando era más niño! Sin soltarme y con la voz entre cortada, pero más calmado me cuenta que por eso no le gustaba las conversaciones que teníamos con Darío, pero que pensaba que eran solo eso. Seguimos así un momento, yo sin saber que decir, tratando de transmitirle con mi cuerpo algo de tranquilidad, tomé su nuca entre mis manos y lo apreté un poco más hacia mí, perdón, le dije. No respondió, solo acerco su cara a mi cuello y me pareció que sus labios me besaban suavemente, en la confusión no estaba seguro, estaba yo todo traspirado y él tenía su cara llena de lágrimas, hasta que pude sentir que su pene se ponía duro y con su brazo me apretó más fuerte de la cintura para pegar completamente nuestros cuerpos. Carne es carne y un ser tan vulnerable como era Arturo en ese momento nubló mi mente, mi pico ya estaba duro y lo restregué contra el de él, lo besé con fuerza, con lujuria, sin importarme nada lo arrastré hacía una melga entre los matorrales y lo tiré al suelo, el solo se dejaba “hace cinco años que me violaron varias veces y de ahí no me han vuelto a culiar, necesito sentir de nuevo un pico que me rompa el culo, por favor, viólame, como se lo hiciste al Jairo, pero más fuerte, puedo aguantarlo” No me importó ser el ser más despreciable, pero estaba poseído por la lujuria y ver la sumisión de ese desconocido Arturo, me abalancé sobre él, lo puse boca ...