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Tradiciones de un colegio pupilo (12)
Fecha: 06/03/2026, Categorías: Gays Masturbación Sexo con Maduras Autor: Gavin, Fuente: SexoSinTabues30
... hermanos, pero los pondrán a los dos en nuestra aula. Espero que sean más sociables que ustedes. Frank vivía en una ciudad cercana y los fines de semana se iba con su familia. Era un buen chico, aunque estaba decepcionado con nosotros: había pensado que seríamos amigos suyos, pero Matt y yo pasábamos juntos todo el tiempo, sin integrarnos al resto. Durante la tarde nos la pasamos fumando marihuana y conversando acerca de los venezolanos. – ¿Recuerdas que Stuart le dijo a Fatso que pronto tendría dos chicos más para sus clientes? ¿Qué hacemos? – Si les avisamos, nos van a castigar – dijo Matt. – No tenemos ninguna chance de ayudarlos. Pobres chicos. Esa noche, Juan y Carlos se presentaron en el comedor. Los dos hablaban perfectamente inglés. Sus padres estarían en Maracaibo durante seis meses y habían oído hablar muy bien de la Academia Ulster. Esa noche, Tom – el cocinero- trajo papas fritas, pero a Juan le dio un plato con puré de papas. Juan era el mayor, delgado, de piel morena y grandes ojos negros. Era el más serio. Carlos, que era el menor, tenía el pelo enrulado y siempre sonreía. Era chistoso y Juan a veces le pedía que se tranquilizara. Esa noche, nadie vino a nuestra habitación. Tuvimos que hacer el «ritual» nosotros solos. Nos habían dejado cocaína y alcohol. Cuando nuestros sistemas se estaban activando, sentimos ruidos en la habitación de al lado. Se estaban llevando a Carlos, ya que su hermano había comido el puré con las pastillas para ...
... dormir. La droga nos había puesto super calientes. Tanto, que olvidamos lo que le estarían haciendo a Carlos en las duchas del vestuario. Nuestra única obsesión era la actividad sexual. Estábamos desnudos y desesperados por eyacular. Si hubiese habido en la habitación un perro o una oveja, habríamos tenido sexo con ellos. Nos daba igual. Me empecé a masturbar. – Espera- dijo Matt. – Si no me hago la paja, voy a explotar. – Ponte de pie. Confía en mi. Me puse de pie frente a Matt. – Ahora cierra los ojos… No temas… Sentí las manos de mi amigo acariciar mi pelo, mis mejillas, mi cuello y después mis hombros. Siguió, muy despacio, por mi pecho y mi estómago. Movía sus pequeños dedos delicadamente sobre mi piel. Sus caricias se sentían terriblemente bien, y mi respiración se aceleró cuando empezó a tocarme los testículos. – ¿Cómo se siente? – ¡Muy bien…! Entonces Matt se arrodilló y tomándome por las caderas, comenzó a hacerme sexo oral. -Ufff…. Jugué con su cabello, mientras trataba de aguantar todo lo posible. Después de sus lamidas, Matt inició la succión. Pero antes de que yo acabara, se detuvo. -Ahora, acuéstate en tu cama, Clint. -Ok. Siempre acariciando mi cuerpo -qué bien lo hacía- Matt siguió succionando hasta que ya no pude aguantar más y eyaculé. -Ahhh… – ¿Te gustó? -Increíble. Nos quedamos en silencio, mi respiración se iba serenando. – ¿Sabes? Me gustó mucho tener sexo con Sweetie, pero también me gusta ...