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Bar - 2Da Temporada, Parte 2
Fecha: 09/03/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos
... significaría perder lo poco que le quedaba de sí mismo. Suspiró, metió las manos en los bolsillos y siguió caminando. Mañana sería un nuevo día. Cuando llegó a su casa, el olor a humedad y encierro lo recibió antes que sus padres. La casa era pequeña, con paredes descascaradas y un suelo de cemento que nunca terminaba de verse limpio, sin importar cuánto lo fregaran. Sus padres estaban en la mesa, comiendo la misma sopa aguada de siempre, esa que apenas tenía sabor porque la hacían con lo poco que podían conseguir: agua, fideos rotos y un caldo tan débil que parecía más una sugerencia de comida que una cena real. Él se había propuesto cambiar eso. Sacó de su bolso un par de hamburguesas y algunas sobras del bar. —Tomen, coman algo distinto hoy. Su madre lo miró con preocupación. —¿De dónde sacaste esto? —Del trabajo —respondió sin dar más detalles. Su padre no preguntó nada. Solo tomó una hamburguesa y la mordió con ganas. Alex notó que su madre dudaba en comer la suya, probablemente pensando en guardarla para el día siguiente. Le dolía verlos así. Se sintió culpable por haber tomado la comida sin permiso, pero sabía que sus padres tenían días enteros comiendo lo mismo. Después hablaría con los dueños del bar y se disculparía. Tal vez no se enojen tanto… Aquella noche durmió más tranquilo. Por primera vez en mucho tiempo, tenía un trabajo. Y sus padres, aunque fuera por una sola cena, habían comido algo mejor que sopa. A la ...
... mañana siguiente… El sol entraba por las grietas de la ventana, iluminando la habitación que compartía con sus padres. Había humedad en las esquinas, y el colchón en el que dormía estaba tan delgado que cada mañana se despertaba con la espalda adolorida. Se levantó temprano para lavar su única ropa decente. El agua helada de la pileta del patio le entumeció las manos, pero no se quejó. Era lo que había. Froto su camisa y su pantalón con el jabón barato que compraban en el almacén del barrio, el mismo que apenas hacía espuma pero que debía alcanzar para todo. Cuando terminó, puso la ropa en un balde y subió a la terraza para colgarla. Pero cuando sacó las prendas para colgarlas, sintió el golpe de realidad en el estómago. Manchas blancas por todos lados. El agua del balde tenía cloro. Su única ropa buena estaba arruinada. Se quedó mirándola un momento, como si con suficiente fuerza de voluntad las manchas fueran a desaparecer. Pero no. No gritó. No se enojó. Solo apretó los labios, bajó la mirada y regresó a su cuarto. Se acostó en la cama y dejó que las lágrimas cayeran en silencio. A veces sentía que el universo se divertía con él. Horas después… Cuando llegó al bar, llevaba la mirada apagada y trataba de ocultar las manchas de su ropa lo mejor que podía. Nadia lo recibió con una sonrisa comprensiva. Se notaba que se había dado cuenta de que algo andaba mal, pero no dijo nada. Solo lo llevó hasta el cuarto donde guardaban los uniformes. Las ...