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Amor en criptomonedas. El Final
Fecha: 10/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos
... marcha nupcial comenzó como un río. Desde el fondo, el padre de Margaret apareció, brazo en brazo con su hija. Margaret venía con velo, vestido sin brillo, líneas limpias que parecían dibujar la serenidad. Alan dio un paso, dos. Quiso acercarse, y Helen, Tiffany y Jackson lo sujetaron con un gesto suave. —Tranquilo, bro —dijo Jackson, con ese tono de hermano mayor que no discute—. Confía. Margaret llegó hasta el altar. Todo duró segundos y, sin embargo, tantas vidas habían llegado hasta ahí que el tiempo se estiró como una cuerda. El sacerdote pronunció una frase ritual, y entonces Margaret hizo lo que solo ella podía hacer: se quitó el velo. Sus ojos azules encontraron los de Alan con una claridad que desarmaba ejércitos. —Alan Walker buscó al novio, pero no lo vio — Margaret dijo, sin micrófono y sin temblor—. ¿Te casarías conmigo? Se arrodilló —sí, ella— frente a él, y destapó una cajita con dos aros dorados. Hubo un murmullo, un aire que se volvió electricidad de alegría contenida. Alan alcanzó a ver las manos de Margaret, pequeñas, firmes, sosteniendo un sí compacto. Alzó los ojos a la cúpula, buscó a Jack, buscó a Tiffany, buscó a Helen, buscó un punto donde anclar la realidad. No encontró ninguno. Y entonces se desmayó. Fue un desmayo de película muda: hacia el frente, con la dignidad de quien ha resistido más de la cuenta. Jackson y un guardaespaldas lo sostuvieron a medio camino; el golpe no sonó. Tiffany se llevó las manos a la boca, con una risa que ...
... era también llanto. Grace, que había permanecido en segundo plano, corrió con una botellita de agua. Helen pidió espacio y aire. —Dale tiempo —susurró Margaret al padre—. Lo sabía. Iba a pasar. Lo recostaron en un banco lateral. Alan abrió los ojos a los dos minutos; lo primero que vio fue el techo, lo segundo, la cara de Jackson. —¿Estoy muerto? —preguntó, seco. —No —respondió Jackson—. Estás en una iglesia donde la novia te propuso matrimonio. —Sonrió—. Podría ser peor. Alan se enderezó con la ayuda del hermano. Buscó a Margaret. Ella seguía ahí, de rodillas frente a él, esperándolo. —No pensé que conseguirías derribarme de una forma tan limpia —dijo él, con una media sonrisa que no le conocían desde hacía años. —Yo sí —dijo Margaret—. Desde siempre. —, ¿entonces Alan, qué me respondes?—. Digo que Sí. La iglesia no aplaudió con escándalo; respiró aliviada. El sacerdote sonrió como sonríen los hombres que han visto demasiadas escenas y pocas de estas. Margaret se levantó, le puso a Alan uno de los aros, y él, con manos que temblaban menos, le colocó a ella el otro. Se besaron El resto del “ceremonial” fue mínimo. No había firma ante un registro civil, ni papel que los atara. Lo que había —y bastaba— era decisión. Jack lloró en silencio. Tiffany abrazó a Lauren con una alegría que no había sabido que tenía. Grace miró al altar y pensó que quizá todas merecían una escena donde alguien eligiera bien. Helen sostuvo la mirada de Xiao, que se había ...