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Con mis dos hermanas
Fecha: 13/03/2026, Categorías: Incesto Autor: cunegundo, Fuente: CuentoRelatos
Soy Rafael. La historia que les voy a contar es absolutamente verídica. En realidad, todo comenzó el verano pasado. Fuimos al lugar de veraneo de siempre. Al pueblo de mi madre que está en el sur, en la playa. Yo como siempre me ligaba a todas la chicas puesto que soy muy guapo (es lo que dicen ellas). Me dicen que me parezco a Brad Pitt. Sin embargo, mis dos hermanas son atractivas, pero no están tan bien como yo. Tengo 25 años. Elena 21. Es algo más baja que mi otra hermana. Tiene el pelo claro y corto y más rellenita. En cambio, Laura, de 20 años, es más alta, estirada, delgada y morena. Los tres tenemos los ojos azules. Somos parecidos en que no paramos de cepillarnos al primero o primera que se nos ponga por delante. Esto yo creo que se debe a la mala educación que nos dieron nuestros padres. Nunca se separaron y sin embargo se consentían mutuamente las infidelidades y nos llenaban y nos llenan la casa de amantes. Es increíble. En un ambiente así uno se hace no liberal sino libertino. Lo peor ha sucedido este año. No fuimos al lugar de vacaciones acostumbrado, sino que fuimos al norte. Allí no conocíamos a nadie y casi estábamos aislados puesto que estábamos en la montaña y por si fuera poco un mes entero. Nuestros padres como tenían que trabajar solo iban los fines de semana. De manera que los días los pasaba con mis dos hermanas viendo la televisión, bañándonos en un lago o en un río y paseando por el bosque. Vimos una película erótica en televisión y creo ...
... que fue Elena, que es la peor de los tres la que propuso que hiciésemos una sesión de porno duro, con la condición de que no lo fuésemos a hacer nunca más. Elena me confesó que se derretía por mí. Y luego Laura afirmó que tenía mucha lujuria y que me deseaba. Estas declaraciones me la pusieron muy dura y acepté. Me fijé como me miraban la entrepierna y como se les endurecían los pezones. Nos preparamos y aseamos convenientemente para que no tuviésemos desagradables sorpresas por falta de higiene y nos untamos de aceite. Allí desnudos. Yo enloquecía al verlas y ellas respiraban agitadamente mirándome de arriba a abajo. Fuimos a mi habitación. Me tumbe en la cama y Elena sobre mí haciéndonos un 69. Laura aprovechó para chupármela. Yo lamía un coño y las dos me comían la polla. Pasaban sus lenguas por mis huevos y aspiraban haciéndome daño. Me puse de pie sobre la cama y me proponía follarme a Elena, pero me detuve. —¿Qué te pasa? —me dijo. —Que no me atrevo no tenemos condones. —Yo si que tengo uno —dijo Laura. —No… espera —dijo Elena— no te lo pongas. Fóllanos sin nada. Si lo vamos a vivir que lo gocemos del todo. —Es verdad se disfruta mucho más sin condón —reiteró Laura. Eso me hizo explotar. Se la metí a Elena por su vagina. Ella estaba a cuatro patas sobre la cama. Yo bombeaba no muy rápido, pero con sabiduría. Mis hermanas se miraron con complicidad como diciendo: “Nuestro hermano si que sabe follar”. —Méteme la lengua en el culo Laura —le suplicó ...