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Decadencia filial: Un acuerdo inesperado (2)
Fecha: 19/03/2026, Categorías: Incesto Autor: DeRelatos, Fuente: CuentoRelatos
Los personajes de este relato tienen las siguientes edades: Víctor (20 años), Julia (43), Carla (21 años), Paula (18 años), y Manuel (19 años). En cuanto Carla y Paula llegaron a casa de la tía Julia, pasó poco tiempo desde que su madre se había marchado, y Julia abrió unos refrescos para que sus sobrinas las tomaran con ella y con su hijo Víctor. No los habían visto desde que este se fue a la universidad. Estaba más tonificado y en forma. Estaba claro que hacía ejercicio. Su tía también estaba más atlética de lo que la recordaban. Más tarde, en el salón, mientras se tomaban unas cervezas y se ponían al día, Julia les preguntó a las chicas si habían tenido novios o si seguían siendo vírgenes. A Carla le resultó extraño e inquietante escuchar preguntas tan directas y personales salir de la boca de su tía. Mientras las dos estaban sentadas frente a ellos, ya más relajados por el alcohol, Víctor sugirió jugar a un juego. Julia apoyó la idea de su hijo, le dio unas palmaditas en la pierna y se levantó del sofá anunciando que tenía uno estupendo en la otra habitación. Víctor la siguió. Carla le comentó a su hermana sobre lo inoportunas que habían sido las preguntas que les había hecho Julia, por lo que Paula le dijo que estaba siendo exagerada y que no debía tomárselo tan en serio. Carla esperaba que al menos el juego cambiara el ambiente incómodo de la noche. Víctor estaba muy inquieto y había aprovechado ese momento a solas con su madre para ...
... manosearla. —Hijo, cálmate. Sé que te gusta mucho este juego y que nuestra relación cambió después de esa noche de borrachera. Fue divertido mientras jugábamos los dos solos, pero ahora están tus primas y no quiero incomodarlas demasiado. Víctor asintió con la cabeza y la abrazó apretando sus nalgas. Julia suspiró y le aconsejó que no hiciera eso en la sala. —Bueno, volvamos que hemos estado aquí mucho tiempo. Durante el juego, Julia acababa de confesar que había tenido sexo con un hombre a cambio de mucho dinero cuando aún estaba con el padre de Víctor. El juego era una locura. Era un juego de verdad o reto, pero con una ruleta y un tablero cuyo incentivo era decir verdades más atrevidas a medida que uno avanzaba. Paula no había entendido bien las reglas, pero igualmente siguió jugando y acabó confesando que se había besado con el ex de Carla. A su hermana no le hizo ninguna gracia y la miró con el ceño fruncido mientras tomaba una carta para jugar su turno. Eligió un reto y, al leer las instrucciones, gruñó al ver que decía: «Propinarle al jugador masculino más cercano un baile erótico hasta el siguiente turno». Todos los demás suspiraron y se rieron. —Mierda… este culo es demasiado. Durante el reto Víctor se disculpó con su madre por no poder controlarse, aunque no era cierto. Carla estaba haciendo círculos con el culo sobre su entrepierna. Julia se rio y le dijo que no era con ella con quien debía disculparse, sino con su prima. —No te preocupes, Víctor. No eres el ...