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Karoline Capítulo 5: El torbellino de Karoline
Fecha: 21/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: Naomi Travs, Fuente: TodoRelatos
... gemía agudamente, luego de lado, con Víctor susurrándole al oído: "Eres mío, Karoline, siempre mío". Los gritos de Ricky, "¡Víctor, sí, por favor!", llenaron la habitación, su cuerpo amoldado perfectamente a la verga gruesa de su amante. Cuando terminaron, exhaustos y sudorosos, Víctor lo abrazó, y Ricky, acurrucado contra él, sintió una paz que no había experimentado en semanas. Pero la paz duró poco. Al día siguiente, Ricky llegó a la cabaña de Daniel, nervioso y con el cuerpo aún sensible por la noche con Víctor. Daniel lo esperaba en la puerta, su expresión más dura de lo habitual. "Entra", dijo secamente, y Ricky obedeció, sintiendo un nudo en el estómago. La cabaña estaba igual que la última vez, pero la atmósfera era diferente, cargada de una tensión que lo puso en alerta. Daniel no perdió tiempo. "Quítate la ropa, Karoline. Quiero verte como la última vez", ordenó, pero su tono carecía de la seducción juguetona de antes. Ricky, temblando, se cambió en el baño, emergiendo con un body de encaje rojo y medias a juego. Daniel lo miró de arriba abajo, pero en lugar de acercarse, se cruzó de brazos. "Dime algo, Ricky", dijo, su voz cortante. "¿Con quién más estás follando?" Ricky se quedó helado, su rostro palideciendo. "¿Q-qué?", balbuceó, pero Daniel dio un paso hacia él, su presencia imponente. "No me mientas. Anoche no estabas en casa, y tienes marcas que no te dejé yo. ¿Crees que soy idiota? Vi los mensajes en tu laptop antes de que los borraras. Alguien ...
... más te está teniendo, y quiero saber quién es." La furia en los ojos de Daniel era palpable, y Ricky, atrapado, sintió las lágrimas picarle los ojos. "No es… no es lo que piensas", intentó decir, pero Daniel lo interrumpió, acercándose hasta que sus rostros casi se tocaban. "No me importa quién sea", gruñó, "pero mientras estés conmigo, eres mío, Karoline. Y voy a recordártelo." Sin darle tiempo a responder, Daniel lo tomó por las muñecas, llevándolo al dormitorio con una fuerza que hizo que Ricky jadeara. Lo empujó sobre la cama, atando sus manos a la cabecera con una cuerda que ya estaba preparada. "Voy a hacer que olvides a quien sea que te está tocando", dijo, su voz un rugido bajo mientras tomaba un látigo de cuero del cajón. El fin de semana fue una experiencia más intensa y cruda que la anterior. Daniel, movido por una mezcla de celos y deseo, fue implacable. Comenzó azotando suavemente las nalgas de Ricky con el látigo, cada golpe arrancando un grito agudo que resonaba en la cabaña. "¡Daniel, por favor!", chillaba Ricky, su cuerpo arqueándose contra las ataduras, el placer y el dolor entrelazándose. Daniel, sin detenerse, lo penetró desde atrás, su ritmo feroz, cada embestida un recordatorio de su dominio. "Dime que soy el único que te hace gritar así", gruñó, y Ricky, perdido en la intensidad, sollozó: "¡Sí, Daniel, solo tú!". La noche continuó con Daniel explorando cada rincón del cuerpo de Ricky. Lo puso boca arriba, levantando sus piernas para tomarlo ...