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Las puntas en la casa de un Tío y su sobrino – PARTE 2
Fecha: 23/03/2026, Categorías: Hetero Intercambios Sexo en Grupo Autor: Yorg77, Fuente: SexoSinTabues30
... dijo tu nombre. El rostro de Erick pasó de la confusión a la sorpresa y luego a una expresión indescifrable. Dio unos pasos hacia atrás y se apoyó contra la pared. —¿Qué estás insinuando? —No lo sé, dímelo tú —la voz de Heriberto temblaba ligeramente—. ¿Ha pasado algo entre ustedes que yo deba saber? Erick soltó una risa seca que no reflejaba ninguna alegría. —¿En serio? ¿Después de lo de Ximena vienes a acusarme de esto? —No te estoy acusando —respondió Heriberto, aunque su tono decía lo contrario—. Solo quiero saber la verdad. —No hay ninguna verdad —Erick se pasó la mano por el pelo con frustración—. Nunca he tocado a Fernanda, ni siquiera hemos hablado a solas. Heriberto se levantó y comenzó a caminar por la sala, incapaz de quedarse quieto. —Entonces, ¿por qué diría tu nombre? —¡Y yo qué sé! Estaba borracha, ¿no? —Erick elevó la voz—. Tal vez confunde a todos los hombres cuando está ebria, o tal vez… —se detuvo abruptamente. —¿Tal vez qué? —insistió Heriberto. Erick lo miró directamente a los ojos. —Tal vez está jugando con ambos, como tú y Ximena jugaron conmigo. El comentario golpeó a Heriberto como una bofetada. Justo cuando parecía que las cosas empezaban a mejorar entre ellos, volvían al punto de partida. —No fue así —murmuró Heriberto. —Como sea —Erick se dirigió hacia la cortina que separaba su espacio—. No tengo nada con Fernanda, nunca lo he tenido. Si no me crees, es tu problema. Antes de que pudiera ...
... desaparecer tras la cortina, el teléfono de Erick sonó. Era un mensaje. Por la expresión que cruzó su rostro, Heriberto supo inmediatamente que era importante. —¿Quién es? —preguntó. Erick dudó un momento antes de responder: —Es mamá. Quieren que les confirme si me voy o me quedo. Los dos se miraron por un largo momento, atrapados en un apartamento demasiado pequeño para los fantasmas que lo habitaban. Las palabras no dichas pesaban más que todas las acusaciones. *** Las siguientes cuarenta y ocho horas fueron un infierno silencioso. Heriberto no podía sacarse de la cabeza la idea de que algo había pasado entre Erick y Fernanda. Por más que su sobrino lo negara, la duda se había instalado como un parásito en su mente. Cada mensaje que Erick recibía, cada llamada, cada salida, todo le parecía sospechoso. La rabia crecía dentro de él, mezclándose con el resentimiento por todo lo que había sucedido en los últimos meses. Sentía que su vida se había convertido en una pesadilla desde que compartía ese minúsculo espacio con su sobrino. Fue en ese estado mental cuando tomó su teléfono y, después de varios tragos de whisky, hizo lo impensable: llamó a Ximena. —¿Heriberto? —la voz de ella sonaba sorprendida—. No esperaba tu llamada. —Necesito verte —dijo él, sintiendo cómo el alcohol nublaba su juicio—. Es importante. Hubo un silencio al otro lado de la línea antes de que ella respondiera: —Sabes que esto no está bien, ¿verdad? —Nada está bien últimamente ...