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Amigos en la fortuna. Decimoquinta parte
Fecha: 27/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
Sonia y Héctor se tomaron unos días para ir a la costa, como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera habido premio millonario o como si él no hubiera recibido la llamada de Elena Salvatierra . Sonia de sobra conocía a Héctor, no a lo mejor su pasado oscuro o los sufrimientos de su niñez, sino cómo era por fuera, sus reacciones visibles, cuáles eran sus anhelos; aún así todavía conservaba la esperanza en él, como también la conservaban algunas de las otras mujeres del grupo: Isabel, Clara o Diane. No así los chicos, que se extrañaban de la actitud de sus compañeras. Lo de Aurora era distinto, porque sus reservas sobre Héctor de sobra estaban justificadas. Aurora dudaba de lo que aquella noche de la reunión de la Promoción del 93 pudiera haberle hecho Héctor. Tras la fiesta, ella despertó en casa de Héctor de un profundo sueño que de ningún modo podía estar justificado por el poco alcohol que bebió, además su ropa no estaba ajustada, la camisa a medio abotonar, el sujetador mal puesto, la falda hacia un lado y las braguitas casi a la mitad de sus muslos. Pero Aurora ignoraba que Héctor no había abusado de ella, y él no había hecho nada por sacarla de esa duda. No habían hablado de lo de aquella noche. Héctor y Sonia llegaron a un hotel de Marbella despreocupados por el precio de la habitación del hotel. Antes del premio millonario, Héctor ya estaba acostumbrado a lujos, de modo que el incremento de su patrimonio tan solo le abría nuevas puertas a proyectos más ...
... ambiciosos. Aún no tenía un plan trazado; quizá el primer paso sería seducir a Sonia y engañarla para disponer de su parte del premio. Seducirla en lo profundo de su alma y su ser, porque ya se la había llevado a la cama hacía tiempo. Sin embargo él también conocía a Sonia, y de sobra sabía que su follamiga era un verso libre, muy amiga de sus amigos, pero nunca se había dejado atar; por eso su conquista era una conquista a medias. Para colmo, echando un polvo con ella la misma noche en la que llegaron a Marbella, en el instante del orgasmo, y en la postura del perrito, a Héctor no se le ocurrió otra cosa que exclamar el nombre de Aurora. Sonia no repuso nada, también ella disfrutó del coito, y a esas alturas ya no le “cortaba el rollo”. *** Exhautos sobre la cama de su habitación de hotel, permanecieron unos minutos en silencio, como si la quietud purificase errores presentes y pasados, como si la ausencia de palabras fuera una disculpa ante la vida. –Aurora no existía en el instituto -susurró Sonia-. Ni Félix, ni Jandro, ni tú, ni los demás, reparasteis en su existencia. –En la época del insti, como creo que en cualquier momento de la vida, eres un arrogante que piensas que tu perspectiva de las cosas es absoluta y definitiva. Supongo que el tiempo y la experiencia se alían para causar estragos en la mirada. –No os lo reprocho, es una mujer excepcional -remató Sonia, quedando en silencio de nuevo el pequeño universo que ambos conformaban en aquel instante. Unos ...