-
Reencuentro con una vieja amiga
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Vizconde, Fuente: CuentoRelatos
... azul, zapatos negros y camisa del mismo tono que el pantalón, con accesorios plateados y levemente maquillada. La cena fue de lo más encantadora y entrañable. El tiempo pasó volando para ambas. Lamentaban que la vida las haya distanciado tanto tiempo y prometían no separarse en el futuro. En un momento, a Cecilia le incomodó que su amiga le mirara los pechos, cada vez que se distraía. Incluso cuando se la quedaba mirando, a Jimena no le importaba que Cecilia se diera cuenta. Le pareció raro. Pasó varias veces. Por su parte, a Jimena le llamaba la atención lo cariñosa que era Cecilia con ella. Se sorprendía del cariño que le profesaba y, además, no estaba segura, pero físicamente se sentía de alguna manera atraída. Después de terminar el postre y de brindar efusivamente, acabaron varias botellas de champagne. Ebrias y festivas terminaron yendo a lo de Cecilia, que vivía con su chico. Llegaron al edificio, abrieron la puerta y abrazadas fueron a tomar el ascensor. Apenas podían mantenerse en pie. Entraron al ascensor. Cecilia pulsó el boton nueve. Y a pocos segundos dijo: —Dejá de sacar tetas. ¿No ves que me excito? —Jaja, ¿viste? De perfil lucen mejor. Y mejor que te excites, porque te hace más linda. Jimena se quedó mirándola. Sus pupilas se pusieron grandes y su boca se humedeció. Mordió su labio inferior con ganas. El ascensor había llegado al piso destino. Ninguna de las dos abría la puerta. Se miraban mutuamente en medio de un silencio tenso. Cecilia ...
... le fue a comer la boca. Se fundieron ambas en plena calentura, besándose y toqueteándose con muchas ganas. Sus manos acariciaban nerviosa y mutuamente sus cinturas, y de allí se escapaban a sus nalgas y de a ratos a sus pechos. Entraron torpemente al departamento, en medio de toqueteos y lengüetazos salvajes hasta cerrar la puerta. Cayeron finalmente fatigadas en la cama de acolchado negro. Una al lado de la otra, acostadas, descansaron. Cecilia rompió el silencio: —Amaría quedarme dormida en tus pechos. —Dormite aquí con tu boca abierta. Cecilia sentía que los ojos de Jimena permanecían clavados en sus pechos. No sabía cuántas veces los había mirado en toda la noche. Continuó: —Los vas a hipnotizar, Jime, jaja. —Es que me imagino cositas… —¿Como por ejemplo? Desde el living se escuchaba el sonido de la puerta que se cerraba. Cecilia la miró a su amiga y le comentó que había llegado Sergio, el pibe con el que convivía. Al entrar al cuarto, este asumió que no había nadie más que Cecilia, a la que saludó primero, pero al ver a su amiga, terminó saludándola también. No tardó en darse cuenta de que acababan de tener un orgasmo hace muy poco y se le llenaron los ojos de deseo. Después de descalzarse y quitarse su camisa blanca, dejándose los pantalones, se echó a la cama en medio de ellas dos, que lo recibieron cálidamente. Jimena aún conservaba su calentura pese a haber llegado a orgasmos varias veces. Ambas lo empezaron a mimar suavemente. Cecilia le bajó ...