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El hombre oscuro (capítulos 1 y 2)
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Gudo, Fuente: CuentoRelatos
Yo -lo admito- siempre quise tener una aventura, era para mí una fantasía conocer a una persona y que suceda lo que tenga que suceder. Pero eso no significa que deje de querer a la persona que está a mi lado y al círculo que me rodea. De hecho, gracias a ese círculo y a la persona que me sorprendió casi hasta la locura, pude volver a los míos y a vivir una vida normal. No importa mi nombre, voy a poner que soy Lorena y que la persona involucrada es Felipe. Felipe es para mí un hombre oscuro (no hablo de un hombre de color) si bien es bastante morocho, no me refiero al color de piel, sino a lo parco, misterioso, callado, de pocas palabras y ausente. Él jamás me invadió en mi privacidad y en mi familia. Jamás se aprovechó y se puso en una situación dominante, él solo preguntaba en algún texto o lo ponía con palabras, pero debo admitir que era implacable. Cada ocurrencia era como que me tocaba hasta lo más íntimo de mis fibras del placer, como si conociera todo lo que yo había -de alguna forma- fantaseando o deseado. Aun así, lo más increíble era su discreción, el hombre no prendía una vela si sabía que lo iba a delatar en medio de la noche y eso lo hacía al menos implacable, casi invisible. Y cuando se tuvo que dar a conocer, lo hizo y así como apareció, también desapareció. Caminaba junto a mi marido por el centro del pueblo, era un día apacible de verano, todo el mundo vacacionaba y el pueblo estaba sumamente tranquilo. Decidimos ir a tomar un café, eran las 19 h. Al ...
... llegar a un clásico bar de la ciudad, nos sentamos en el interior junto a la ventana. En otra mesa, había un grupo de muchachos jóvenes, no digo chicos, pero si claramente menores que mi esposo y yo y se divertían tomando algunos cafés, otra cerveza y otras distintas bebidas. Mi cabeza siempre estuvo llena de fantasías, pero nunca las pude ordenar, porque no todas apuntaban a lo mismo y siempre tuve pereza de sentarme a revisar mis locuras. En ese momento, este grupo de personas se disponía a pagar y a retirarse de local, cosa que hicieron, mi marido se levantó para ir al baño en el momento que estos se iban -reconozco que hay mucha casualidad en esto- uno de ellos paso, me miró sería y profundamente y me dejó un papel en la mesa, no sin antes de irse guiñarme un ojo. Admito que quedé sorprendida y nerviosa, tomé el papel con la nota en mis manos y miré a mi alrededor a ver si estaba siendo observada, -por suerte no- así que lo metí en mi cartera. Mi marido retornó del baño, conversamos unas pavadas más pagamos y nos fuimos. Ya me había olvidado de lo ocurrido en aquel café, hasta que 3 días después veo al mismo muchacho caminando por la calle. Inmediatamente después de terminar mi jornada de trabajo volví a mi casa casi con desesperación de que la nota continuara en mi cartera donde yo la había dejado. Para mí tranquilidad ahí estaba, en un pequeño bolsillo interno. Encerrada en el baño, tomé la nota y me dispuse a leer una frase que me dio vida. "Sos muy hermosa, me ...