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Diferentes formas de amar, Final
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Opus32, Fuente: TodoRelatos
... pezones. La inocencia la había perdido ya hacía mucho tiempo, en medio de las piernas se apreciaba un brillo inequívoco de la excitación que le provocaba la situación. Acompañaba la escena un leve gemido, de impaciencia y deseo. La secretaria estaba más que ansiosa en empezar la labor matutina de satisfacer al crápula de Berni. Caminado sobre las rodillas se acercó a su jefe. Cuando lo tuvo a su alcance le desabrocho el cinturón y le bajo la cremallera de la bragueta, tirando hacia abajo y deslizando de un tirón el pantalón y el calzoncillo. Cómo consecuencia, el miembro medio erecto de Berni salió a respirar. Debido a la edad, alcanzar una erección plena le costaba un esfuerzo extra. Sin embargo, la boca de Anna le ayudaba a sentirse capaz. Mientras la secretaria lamia el escroto y el glande tumefacto, Berni cerró los ojos y con la mano derecha pellizcaba el pezón inhiesto de la chica. Era apenas un montículo, una pequeña elevación en el pecho casi plano. Mirandola a los ojos y viendo cómo se tragaba su verga, alcanzo un principio de erección. Si bien no del todo dura, lo suficiente para penetrar el tierno culito de la empleada. Tirando de ella, la coloco sobre la mesa del despacho, con el vientre sobre la superficie pulida y despejada del mueble. Berni se separó dos pasos hacia atrás, admirando el espectáculo de la carne joven, abierta y húmeda, dispuesta para él. Se arrodillo justo detrás de Anna, agarró los cachetes del culo, uno en cada mano y separó las nalgas ...
... todo lo posible. El asterisco de su ano se separó ligueramente momento que aprovechó el director de la fábrica para meterle la lengua y disfrutar del sabor acre y oloroso del culo de su empleada. Fueron unos minutos intensos, los cuales fructificaron en gemidos y muestras de excitación. Con el coño y el ojete lubricado la chica se dispuso a ser penetrada, sentía la punta de la vieja polla puntear en la entrada de su culo, pero en el tiempo transcurrido desde que le comió el miembro este perdió la dureza y quedo morcillona, sin fuerza para la penetración. Al lado derecho de la mesa y sentado en una de las sillas del despacho estaba Eli, con los pantalones por los tobillos y la boca de Lourdes tratando de operar un milagro. Tampoco conseguía darle alegría al manubrio. Sin pastillas azules no eran capaces de conseguir una erección decente. Ninguno de los dos. Lourdes, al contrario de Anna, tenía un buen par de tetas, ya desde muy jovencita les crecieron hasta alcanzar un tamaño considerable mucho antes que sus compañeras de escuela. Pasados los años seguían siendo su más valiosa carta de presentación. No recordaba cuando fue la primera vez que obtenía alguna ventaja de ello, aunque entre alumnos, vecinos, profes y algún que otro cura tenía unas cuantas horas de vuelo. Ahora en su labor profesional de secretaria y su experiencia en chupar pollas le parecía sorprendente que al viejo sátiro no se le levantase. Cansada de chupar, se levantó del duro suelo y le acerco el coño ...