1. Umbral II – La Educación del Silencio


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: GRQ, Fuente: TodoRelatos

    ... taburete bajo, de madera.
    
    Bruno la colocó frente al espejo.
    
    Ella se miró por reflejo. Piel expuesta. Senos alzados. El vello de los brazos erizado. La cinta negra aún atada en la muñeca izquierda.
    
    —Siéntate en el taburete —dijo él—. Espalda recta. Piernas abiertas.
    
    Sofía obedeció. El espejo le devolvió la imagen: su sexo al descubierto. Las marcas rojas del suelo en las rodillas. El deseo aún encendido entre los muslos.
    
    Bruno se colocó detrás. No se reflejaba del todo, solo una parte de su torso, su sombra sobre ella.
    
    —Mírate.
    
    Sofía lo hizo.
    
    —¿Te reconoces?
    
    —No del todo —susurró.
    
    Bruno le colocó una mano en el hombro.
    
    —Eso es bueno.
    
    —¿Por qué?
    
    —Porque la que eras antes no obedecía.
    
    El silencio se volvió espeso.
    
    —¿Quieres verte correrte? —preguntó él.
    
    —Sí, señor.
    
    —¿Quieres mirarte mientras lo haces?
    
    —Sí.
    
    Bruno se agachó, pasó una mano por debajo del taburete y colocó una pequeña caja metálica junto a sus pies. La abrió.
    
    Dentro, un pequeño vibrador negro, sin cables.
    
    Lo sacó. Lo encendió.
    
    —Vas a usar esto. Solo cuando yo lo diga. Solo como yo diga. Pausa. —Y esta vez… vas a correrte. Pero no vas a cerrar los ojos ni un segundo. ¿Entendido?
    
    —Sí, señor.
    
    Bruno le entregó el vibrador.
    
    —Apóyalo contra tu clítoris. Solo colócalo. Nada más.
    
    Sofía lo llevó entre sus piernas. Apenas lo posó. El zumbido era suave, pero le arrancó un gemido al instante.
    
    —Mírate —ordenó.
    
    Ella obedeció.
    
    El reflejo le ...
    ... devolvía la imagen de su pecho erguido, los labios entreabiertos, la mandíbula tensa. El objeto entre las piernas. La piel mojada. El brillo de sus ojos.
    
    Bruno se colocó detrás. Le rozó el cuello con la boca, sin llegar a besarla.
    
    —No apartes la vista. Quiero que te veas perteneciéndome.
    
    El gemido de Sofía fue más alto esta vez. El cuerpo entero se contrajo. El clímax subía como una ola lenta y cruel.
    
    —¿Estás a punto?
    
    —Sí, señor.
    
    —¿Quién te ha traído hasta aquí?
    
    —Usted.
    
    —¿Quién decide cuándo te liberas?
    
    —Usted.
    
    —¿Quién manda sobre tu placer?
    
    —Usted…
    
    Bruno bajó la voz al oído:
    
    —Entonces mírate y suéltate.
    
    Sofía gimió. El vibrador pulsó contra su centro. Y esta vez, no se contuvo.
    
    El orgasmo llegó como una descarga eléctrica: violento, imparable. La sacudió sobre el taburete. Le arqueó el cuerpo. El grito salió de su garganta y se estrelló contra el espejo.
    
    Pero no apartó la vista.
    
    Se miró.
    
    Y vio algo nuevo en esos ojos.
    
    Sometida. Rota. Liberada.
    
    Bruno le quitó el vibrador de la mano con suavidad. Lo apagó. Lo dejó a un lado. Le sostuvo la cabeza contra su pecho, sin palabras.
    
    —Muy bien, Sofía.
    
    Ella no respondió.
    
    Pero su reflejo seguía allí, frente a ella.
    
    Y por primera vez, se gustaba.
    
    Porque ya no era solo ella.
    
    Era suya.
    
    La sala seguía en silencio.
    
    El zumbido del vibrador había cesado hacía minutos. Pero el eco de lo que acababa de suceder seguía latiendo en los muslos de Sofía. El sudor le ...
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