1. Viajes nudistas con mi familia 2


    Fecha: 02/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... palpando sus pechos en éxtasis. Al final de la cama, otra mujer se inclinó sobre la cama, meciéndose hacia adelante y hacia atrás, agarrándose de las piernas de la otra mujer, lamiendo su coño y gimiendo. Podía sentir la sangre correr por mi cuerpo y mi corazón acelerarse. Me acerco más a la puerta, revelando a un cuarto miembro. Un hombre alto follándose a la mujer por detrás. Sus pechos fluyen hacia adelante y hacia atrás con cada extracción. Observo, sin darme cuenta de que lentamente me estoy acercando más y más a través de la puerta.
    
    Sus bombas se vuelven más agresivas y comienza a gemir más fuerte, y finalmente no puede seguir comiéndose a la otra mujer. Las mujeres comienzan a temblar de rodillas como al unísono cuando el hombre se detiene abruptamente y comienza a gemir, saliendo lentamente de ella, una gran carga de semen goteando al suelo. Las dos mujeres en la cama se levantan, arrojan a la otra mujer sobre la cama y le comen el semen del coño.
    
    El hombre mira hacia la puerta y me ve, sonríe. «Oye’, dice levantando el brazo para saludarme «hola, lo siento, no quise mirarte, solo estaba tomando un refresco», digo, con la respiración entrecortada. «No te preocupes hombre, por eso se abren las puertas», dice, una mujer gime y se corre mientras las otras dos se sientan frente a mí. Secándose la humedad de la cara con los brazos, me miran de arriba abajo de pie.
    
    Acercándose a mí, una mujer se arrodilla frente a mí, agarra mi pene ya sólido y se lo lIleva a la ...
    ... boca. Dejé escapar un suave gemido, mirando sus grandes pechos, frotándose contra mis muslos. Miré más abajo, su vagina apenas era visible debido al tamaño de sus muslos, todo lo que pude ver fue un pequeño arbusto negro asomando. La otra mujer era pequeña, con senos que si no hubiera estado desnuda no hubieran sido visibles, su pecho estaba pálido con pecas resaltando sus pezones rosados e hinchados, estaba completamente depilada, con labios que sobresalían ligeramente, su vagina y los muslos tenían un ligero brillo, estaba empapada y goteando por sus muslos.
    
    Le dio unos golpecitos a la mujer en el hombro, dejó de chuparme la polla mientras la mujer pecosa me agarraba la polla y me llevaba hacia la habitación. Se inclinó justo frente a mí y abrió los labios. Revelando un coño rosa brillante, «mételo’, gimió, sin perder el ritmo, froté el exterior de su coño con la punta de mi polla, empujando lentamente hacia adentro. Ella dejó escapar un gemido silencioso mientras metía toda su longitud dentro. Podía sentir las paredes de su vagina cerrándose sobre mí cuando comenzó a temblar. «¿Acabas de correrte?» Le pregunté, «tal vez», respondió ella empujándose hacia mí.
    
    Continué deslizándome dentro y fuera, escuchando su gemido y el choque de su humedad contra mí, mirando hacia abajo pude ver un brillo que cubría hasta mis bolas y golpeaba su coño con cada embestida. La mujer en la cama se levantó, caminó detrás de míy comenzó a besarme, su lengua se metió profundamente en mi ...