1. Promoción del 93. Capítulo 44


    Fecha: 03/04/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos

    El coche de Félix entró en Albacete poco después del mediodía, el mismo sol que los había acariciado en la playa parecía ahora más pálido, más cotidiano. Marisa miraba por la ventanilla con un leve gesto de nostalgia. —Ya estamos —dijo él, sin demasiado entusiasmo. —Parece mentira que hayan pasado solo unos días —susurró ella, apretando su mano sobre el reposabrazos. —¿Unos días? Yo diría que ha pasado medio año —bromeó él, y ella sonrió, con esa dulzura que a él tanto le gustaba.
    
    Primero la dejó en su piso. Marisa no quiso que él subiera. —Necesito aterrizar. Ducharme, deshacer la maleta, reencontrarme con mi cafetera... —bromeó. —Y pensar un poco —añadió él, con una mirada cómplice. —Sí, también —dijo ella, dándole un beso largo y suave antes de salir del coche.
    
    Esa misma noche, después de intercambiar un par de mensajes cariñosos, Félix la llamó. —He estado pensando —empezó él—. Esto que hemos vivido… no ha sido un paréntesis, ¿no? —No —respondió ella desde el otro lado de la línea—. Ha sido un capítulo nuevo. —Y ahora que volvemos a la rutina… ¿te parecería raro si te digo que me gustaría que vinieras a vivir a mi casa? Hubo un silencio breve. —No es que quiera precipitar nada —se apuró a añadir—, pero tiene sentido. Es más grande, está cerca del trabajo, y podrías alquilar tu piso, te ayudaría con la hipoteca. —¿Estás seguro, Félix? —preguntó ella con voz suave. —Tan seguro como de que me encanta verte despeinada por las mañanas —rió él—. Pero… también entiendo ...
    ... si necesitas tiempo. —Gracias por decirlo. Me hace mucha ilusión. Pero prométeme algo: si en algún momento sientes que es demasiado pronto, que estás cediendo, que hay algo que no fluye… lo decimos. Con sinceridad. —Lo prometo —dijo él. —Entonces... —ella suspiró— podemos ir poco a poco. Pero sí, quiero. Me hace ilusión instalarme en tu casa.
    
    Los sentimientos de Félix eran un hervidero de confusión, aún latía, y lo sabía, su corazón por Aurora ahora iba y le ofrecía a Marisa venirse a vivir con él.
    
    Al día siguiente Marisa pasó por una inmobiliaria a hablar sobre la posibilidad de alquilar su piso. Salió con varios folletos en la mano y una sonrisa distinta en el rostro.
    
    En paralelo, Félix preparó una estantería para sus libros, vació un cajón de la cómoda y se deshizo por fin de un viejo albornoz que ya ni usaba. No eran grandes gestos. Pero eran los pasos que importan. Los que se dan sin ruido, pero que mueven el alma. ¿Por qué no empezar de nuevo? Pero a veces sospechaba que él era una especie de alter-ego de pacotilla del mismísimo Héctor. Con mujeres a su alrededor tan cercanas como distantes. Hasta la misma Sonia se había colado últimamente en alguno de sus sueños como otra brisa fresca de primavera de esas que retrotraen la calma. ¿Por qué tenía que elegir? Lo había pasado tan bien con Marisa como lo pasó junto a Aurora. Con las dos había tenido un sexo fantástico, cada una a su manera. Y aunque sabía que era una vileza pensar así, también quería probarlo con ...
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