1. Promoción del 93. Capítulo 59


    Fecha: 04/04/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos

    Una mañana gris de domingo, Marisa se levantó antes que Félix. El cielo estaba plomizo, y la ciudad, aún silenciosa. Llevaba días sintiéndose extraña. Molestias abdominales, náuseas pasajeras y una fatiga que no era solo el trabajo ni las noches interrumpidas por Eva. Era algo más.
    
    Al pasar frente al espejo del baño, se detuvo. El pijama le bailaba un poco más que otras semanas. Se apoyó en el lavabo, con las manos temblorosas. Por más que lo intentara racionalizar, algo dentro de ella se encendía como una alarma.
    
    Cuando Félix despertó y la encontró sentada en el sofá, abrazada a una taza de té que se enfriaba, notó en sus ojos la preocupación sin palabras.
    
    —¿Qué pasa, cariño?
    
    Ella dudó un segundo.
    
    —Creo que debería ir al médico —dijo al fin—. No me encuentro bien. Y he perdido peso.
    
    El médico de cabecera fue cauto, pero no indiferente. A las pruebas rutinarias siguieron otras más específicas. Una analítica que reveló ciertos marcadores alterados, una ecografía que provocó un gesto contenido en el rostro de la doctora. Y luego, sin rodeos:
    
    —Vamos a derivarte a Oncología, Marisa. No tiene por qué ser nada grave, pero queremos descartar ciertas cosas cuanto antes.
    
    Félix apretó su mano mientras salían de la consulta. Ella, silenciosa, fingía serenidad. Pero en sus ojos asomaba un miedo infantil, como si de pronto el ...
    ... mundo se hubiera vuelto de vidrio.
    
    En Oncología, los pasillos eran fríos, blancos, demasiado luminosos. Las pruebas se multiplicaron: resonancias, TACs, biopsias. Los días se volvieron confusos, las horas pesaban más. Eva seguía sonriendo, como ajena a la tormenta que se estaba gestando.
    
    Finalmente, el diagnóstico llegó una tarde en la que Félix quiso estar presente, aunque sabía que el lenguaje de los médicos no siempre podía suavizar la verdad.
    
    —Cáncer de ovario en estadio II. Está localizado, pero hay que actuar ya —dijo la oncóloga con profesionalidad, pero también con humanidad.
    
    El aire se volvió denso. Marisa asintió sin lágrimas. Félix sintió un golpe seco en el pecho, como si el mundo se tambaleara sin hacer ruido.
    
    Esa noche, en casa, Eva dormía plácida en su cuna. Marisa estaba sentada en la cocina, con las piernas cruzadas, mirando fijamente la taza de caldo que Félix le había preparado y que no tocó.
    
    —No quiero morir —dijo de pronto, sin mirar a nadie—. No tan pronto.
    
    Félix se agachó a su lado. Le tomó el rostro entre las manos.
    
    —No vas a morir. Vas a pelear, y yo estaré a tu lado cada segundo. Ganarás esta batalla.
    
    Ella cerró los ojos, buscando ese abrazo como un refugio.
    
    La vida acababa de cambiarles de página. Pero no tenía que ser un final. Era el principio de otra lucha. Una que librarían juntos. 
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