1. Veo a mi mujer ayudar a su amigo en cámara (1)


    Fecha: 07/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Elpersonal, Fuente: CuentoRelatos

    ... acariciar su pie desnudo con su cara, sus labios, sus mejillas, era algo que se volvió frenético, era algo muy excitante de ver.
    
    Yo casi sin darme cuenta ya había comenzado a acariciarme por encima del pantalón, estaba muy excitado. Mi mujer se quitó el otro zapato de tacón y lo aventó lejos. No hablaban una sola palabra, no había necesidad. Miguel comenzó a besar las pantorrillas, los muslos de Daniela y ella se dejó llevar, soltaba ligeros gemidos y se contorsionaba cada vez más. Yo estaba seguro de que estaba perdida de excitación.
    
    De repente la ropa les estorbó, se levantaron del sofá mientras se retiraban frenéticos la ropa, cada cuanto se detenían para besarse, para acariciarse. Daniela le tocó el bulto que se le hacía en el bóxer ¡y puso una cara de traviesa que me volvió loco! Le arrancó el bóxer y se dejó caer de rodillas, llevando su cara cerca del pene de Miguel, lo tocó, lo miró de cerca y después de lamerlo un par de veces, se lo llevó a la boca. A Miguel se le escapó un suspiro y no lo culpo.
    
    Daniela lo sabía hacer de maravilla. Todo pasó en el sofá (para mi fortuna, porque lo vi todo desde mi celular mientras me tocaba con locura). Él se sentó y ella se lanzó sobre él, ayudando con la mano a dirigir el miembro de Miguel hacia su vagina, lanzando un gritito cuando habrá entrado, comenzó a cabalgarlo mientras Miguel le azotaba las nalgas, le tiraba del cabello, ...
    ... la sujetaba con fuerza. Era una escena deliciosa: mi hermosa mujer cabalgando a su amigo hasta tener varios orgasmos intensos en nuestra casa, en nuestro sofá.
    
    Yo me tocaba como loco. Cuando Miguel le dijo que casi se venía, Daniela se levantó de repente, le dijo: “¡aún no!”. Lo hizo ponerse de pie, ella se sentó y tomando sus testículos lo atrajo para introducir su miembro a su boca. ¡Era una locura! Yo siempre disfrutaba de que Daniela masajeaba mis bolas mientras me comía el miembro, es una experta. Miguel se volvía loco pero faltaba la estocada final.
    
    Daniela se escupió la mano y mientras volvía a meterse aquel miembro a la boca, observé con una risita lo que ocurría: sin preguntarle (y no creo que hubiera sido capaz de negarse) le metió un dedo en el trasero a Miguel, que se limitó a contraerse y soltar un gemido de sorpresa y morbo, dando paso a grandes contracciones de sus nalgas y espalda y más gemidos (seguro estaba teniendo un orgasmo increíble).
    
    De repente, paz, silencio. Se sentaron uno al lado del otro sin hablarse, sin mirarse (¿por culpa?). Después de unos minutos, se vistieron en silencio, algunas risitas y se despidieron con un gran beso.
    
    De este lado de la pantalla yo me había venido de forma tremenda, me volvía loco de morbo, de excitación. Sabía que llegaría un par de días después a hacerle el amor de forma salvaje a mi mujer…
    
    Este relato continuará… 
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