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El repartidor y algo más……(Danielita)
Fecha: 08/04/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Transexuales Voyerismo Autor: danielasolatrans, Fuente: SexoSinTabues30
... un poco, mostrando mi pene duro bajo la tanga. «Ven, tócame», susurro, y él duda, pero se arrodilla frente a mí, sus manos grandes temblando mientras me sube la falda del todo. «Qué zorrita eres», dice, y me acaricia el culo por encima de la tanga, apretándome las nalgas. Yo gimo bajito, y él pierde el control: me baja la tanguita de un tirón, dejándome expuesto, mi pene saltando libre y mi ano rosado a la vista. Se desabrocha los jeans, saca su verga —20 cm de pura carne gruesa, venosa, con una cabeza gorda que brilla—, y me dice: «Te voy a dar lo que buscas, nena». Me pone de rodillas en el sofá, mi culo en alto, y me escupe en el ano, un salivazo caliente que me resbala. Me la mete despacio al principio, los primeros centímetros abriéndome con un dolor que me hace jadear, pero luego empuja más, llenándome con esa verga enorme. «Toma, zorrita», gruñe, y empieza a follarme, sus manos agarrándome la falda como riendas, embistiéndome profundo. Me cachetea el culo, el sonido rebotando en la sala, y yo gimo como nena, mi pene goteando contra el sofá. Me cambia de posición, me pone boca arriba, levantándome las piernas hasta los hombros, la falda arrugada en mi cintura. «Mira cómo te rompo», dice, y me la mete otra vez, follándome cara a cara, sus bolas chocando contra mi culo, mi tanguita colgando de un tobillo. Me pajeo mientras me da duro, su verga golpeándome el fondo, y él me escupe en el pecho, gruñendo: «Qué rica nena». Luego me pone en cuatro en el suelo, me monta ...
... como animal, embistiéndome tan fuerte que mis rodillas se raspan, y se corre dentro, un chorro espeso y caliente que me llena el culo, goteándome por las piernas mientras yo tiemblo. Se levanta, se sube los jeans y dice: «Buen culo, putita», antes de irse, pero deja la puerta abierta de par en par. Yo me quedo ahí, desnudo salvo por la falda arrugada, el culo chorreando leche, mi pene duro todavía. Entonces veo a mi vecino: un tipo de unos 30, flaco pero con brazos marcados, camiseta blanca manchada y jeans rotos. Está parado en la entrada, mirándome desde el pasillo, sus ojos clavados en mi culito lleno de semen. «¿Qué carajos?», dice, pero entra despacio, cerrando la puerta tras él. «Te vi desde mi ventana, zorrita», murmura, y se arrodilla detrás de mí, sus manos abriendo mis nalgas para ver el desastre. «Mira esa leche», dice, y siento su aliento caliente antes de que me dé un beso negro. Su lengua lame mi ano, chupando el semen del repartidor, metiéndose dentro mientras gime como loco. «Qué rico, putita», dice, su barba rascándome, y yo tiemblo, mi pene duro otra vez mientras él me come el culo con hambre, sus manos apretándome las nalgas hasta dejarlas rojas. Se levanta, se baja los jeans, y saca su verga, más pequeña pero dura y curva. «Te voy a follar más, nena», dice, y me la mete en el culo, deslizándose en la leche que ya tengo. Me pone en cuatro otra vez, embistiéndome lento al principio, saboreando cada empujón, y me jala la falda como si fuera un trofeo. «Qué ...