1. Infidelidad: En búsqueda de la redención.


    Fecha: 08/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Infidelidad Autor: RelatistaDan, Fuente: SexoSinTabues30

    ... criminal resignado a la pena capital, una vez reunió el valor caminó con paso firme, sujetó la base de mi pene guiando la cabeza a su estrecho y hermoso culito.
    
    Eo: No soy un monstruo, te concedo el honor de entregarme tu virgo anal por voluntad propia.
    
    Aún con los ojos cerrados dijo
    
    Ea: Bueno, gracias.
    
    Me sonrió con esa sonrisa honesta que conozco muy bien.
    
    Ea: Vas a tener el honor de ser mi primer culito.
    
    Se detuvo un momento, giró su rostro para verme, pasó un brazo por mi cuello, sujetó con ternura mi rostro y nos besamos. Había amor, ternura, entrega, resignación, miedo, excitación, nervios.
    
    Ea: Debí haberte dado esto hace mucho, eres un buen hombre, un excelente esposo, magnífico amante… Va a doler ¿Pero sabes qué? Lo deseo, quiero darte mi culito.
    
    Acomodó su cuerpecito ajustando la entrada, guió con una mano el glande, sujeto el tronco por en medio, comenzó a inhalar y exhalar como cuando vas a levantar un objeto pesado.
    
    Dejando caer su cuerpo inició el coito anal, gemía delicioso, como quejándose y disfrutando el morbo del momento. El arrugado orificio no cedía, controlar su peso y relajar esa zona al mismo tiempo complicaba la penetración.
    
    Eo: Yo sujeto mi verga, apoyate en la mesa.
    
    Ea:, Sii… Eso ayudará.
    
    He tenido a mi esposa en 4 muchas veces, me encanta esa pose porque podía ver su hermoso y virginal ano, confieso que tengo una obsesión con su culito, me encanta su vagina, pero su cola era un tema tabú.
    
    Ella dice que una vez ...
    ... lo intentó con un tipo más pequeño que yo cuando tenía 15 años, no lograron meter el glande y se detuvieron porque el dolor era insoportable, a partir de ese día jamás permitió que nadie lo tocara, hasta esa mañana.
    
    Usar las manos liberó tensión en las piernas, nalgas y ano, comenzó a gemir raro, arrastrando las vocales alternando entre dolor, sorpresa y emoción “Ooohaaaahuuuh”.
    
    Ea: Aaaaay papiii, la cabeza ya entrooó
    
    Eo: Oooo si mi amor, ya te entro, pero nada más la mitad.
    
    Ea: ¿¡Sólo la mitad!? Aaaaay paapiii, duele, duele mucho.
    
    Eo: A mi no me duele mami, siento delicioso, tu colita estrangula mi glande mi amor, quiero sentir ese agarre ajustado en toda mi verga.
    
    Ea: Aaaaay paaaapiiii, jooooder ¡Cómo duele!
    
    La pobre llora, gime, grita, hace muecas, gestos, le tiemblan las nalgas, dice que quema, punza, se rompe, pero sigue, continúa bajando poco a poco hasta que el glande entero se alojó en su canal oscuro.
    
    Como ya dije, no soy un monstruo, solté la base de mi pene para invitarla a detenerse, la pobrecita giró su rostro, roja por el esfuerzo, venas del cuello saltadas, ojos rojos del llanto.
    
    Eo: ¿Te duele mucho?
    
    Ea: asiente con la cabeza.
    
    Eo: Venga, voy a poner más aceite.
    
    Ea: vuelve a asentir con la cabeza apretando los ojos.
    
    Eo: ¡HEY! No son carreras, relájate, respira, ve lento…
    
    Ea: Duele mucho, de verdad, mucho… La tienes muy gruesa.
    
    Eo: shhh shhh shhh me amas ¿Cierto?
    
    Ea: asiente con la cabeza llorando.
    
    Eo: Me quieres ...
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