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El Inicio De Un Perverso 2
Fecha: 09/04/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: Picazoo, Fuente: SexoSinTabues30
Mi Primera Vez Después de que vi a mi tía María cogiendo con el Nacho, sentía esa curiosidad inexplicable de saber qué es lo que hacían y por qué tenía yo esa sensación extraña como de ansiedad y calor, además de una erección. Acudí con mi tío Daniel, de quién siempre fui el sobrino favorito por ser su primer sobrino, ya que antes de mí, solo tenía sobrinas y no era lo mismo, además que él se había casado a los 22 años, pero su matrimonio solo duró tres años y no tuvo hijos, quedando soltero nuevamente, pero tenía muchas novias. Una mañana de domingo en que me llevo a ver un partido de fútbol, me animé a preguntarle. —Tío, quiero preguntarte algo. —Dime, Mano —todos me decían Mano, de cariño—, si me se la respuesta, te ayudo. —Es que no sé cómo decirlo, es algo un poco raro. —Pues dímelo como venga, yo le busco forma. —Está bien, tío. ¿Qué es lo que hace un hombre encima de una mujer? La mujer se levanta la falda y el hombre se baja el pantalón. —Ah, cabrón. ¿Dónde viste eso? —Es que no te puedo decir quién, tío. —Dime, ¿qué, no me tienes confianza? —Sí, tío; pero es que se trata de mi tía. —¿Quién, Laura? —preguntó con sorpresa—. —No, tío. Fue mi tía María. —Ah, menos mal —en ese momento, no entendí el comentario—, ¿con quién estaba? —Con Nacho, estaban como frotando sus panzas. —Ja ja ja, no Mano, no estaban frotando sus panzas, estaban cogiendo. —¿Qué es eso, tío? —Cuando un hombre le mete el tilín a una mujer. —Ah, ...
... ¿en dónde se lo mete? —En la panocha. —¿Qué es la panocha? —Ay, Mano. Estás muy inocente. Ven, te voy a enseñar algo. Me llevó a su casa, él vivía solo y de una caja, sacó unas revistas pornográficas y vi fotos de mujeres con hombres desnudos teniendo relaciones. Nunca había visto eso y sin saberlo, me excité, el pene se me puso duro y volví a sentir ese calorcito en el cuerpo. Mi tio se reía y tuvo una idea. —¿Te gustaría saber qué se siente coger con una mujer? —Sí, tío —respondí lleno de curiosidad, ansiedad, excitación y a la vez inocencia—. —Mañana después de que regreses de la escuela, te vienes para acá, yo aquí te espero con una amiga que te va a echar la mano. Su casa me quedaba de paso para la escuela, por lo que al día siguiente, en vez de quedarme como siempre, jugando fútbol desde clases, me fui rápido para la casa de mi tío, la casa era de tablas, aunque le faltaban varias en unas paredes, con techo de láminas de zinc, muy oxidadas, pero el cuarto donde dormía sí estaba bien cerrado y tenía una puerta que no permitía abrir desde afuera. Cuando entré al cuartito, me sorprendió ver en su cama a Reyna, una chava de unos 25 años, chaparrita, güerita y no fea, pero sí narizona. Siempre había sabido que ella tenía muchos novios, pero para mí eso solo significaba que se abrazaba y se besaba con los chavos, de los cuales algunos eran menores que ella. —Mano, ¿qué dices? —Me preguntó Reyna—, no tengas miedo. Vas a sentir bien bonito y luego vas a ...