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La historia de Karina
Fecha: 10/04/2026, Categorías: Incesto Sexo en Grupo Sexo con Maduras Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
Este es uno de los primeros correos que recibí de una seguidora, que al leer mis primeros relatos, me contó su experiencia, y me pareció de lo más interesante y reveladora, por lo que prefiero transcribirlo aquí para que lo leáis con mis arreglos, para hacer la lectura más amena y rigurosa: “Hola Veronicca; Soy una seguidora de tus relatos y una admiradora tuya por lo bonitos que los haces todos, llenos de sensualidad, morbo y naturalidad. Mi nombre es Karina, y me siento muy identificada contigo por lo que me ha pasado en mi vida. Tengo 45 años, soy argentina y llevo viviendo en España hace años. Estoy casada y tengo una niña, actualmente en edad adolescente, pero esto que te cuento ya tuvo lugar su comienzo unos años atrás. Cómo tú cuentas en muchos de tus relatos, las que tenemos niñas, sabemos lo mimosas que son y como les gusta estar en la cama con los papás desde pequeñas. La mía no era una excepción y siempre venía con nosotros cuando podía o la dejábamos estar, hasta el punto de que muchas veces se quedaba durmiendo con nosotros, como creo que es normal en muchas familias. Siendo una niña todavía, yo veía en muchas ocasiones como jugaba con el pene de su papá, pero yo no le daba mucha importancia, porque era inevitable que eso pasara, al estar en la cama juntos y desnudos muchas veces, es lógico que a ella le llamara la atención la verga de su papá, sobre todo cuando se le paraba, y la verdad es que no te voy a ocultar que me llegaron a dar cierto ...
... morbo esas escenas que aunque en un principio no me preocupaban, porque lo veía como juegos inocentes, según fue pasando el tiempo empecé a preguntarme si estábamos haciendo lo correcto como padres. Lo que sí es verdad, también, es que mi marido se mostraba encantado con estas situaciones que se daban, y sabiendo como son los hombres, yo percibí que él se excitaba demasiado con estos juegos, hasta que empezó a convertirse en algo que se me escapaba de las manos, porque nuestra hija iba creciendo y cada vez mostraba más interés por estos jueguecitos con su papá, sin que yo me atreviera a decir nada o a prohibírselo, porque por un lado, mi marido me decía que no tenía importancia, que la niña lo veía como algo natural y que no iba a prohibírselo ahora para que lo viera como algo malo. Yo, en parte estaba de acuerdo con eso, pero una lucha se desató dentro de mí, porque la educación recibida no me permitía ver eso como algo que estuviera bien, pero por otro lado, cada vez que sucedía yo me sentía excitada, aunque no participara de ello y simplemente fuera una espectadora de lo que pasaba. Creo que estos sentimientos son muy comunes en todas las madres que pasan por una situación así, que al parecer son bastantes, por lo que yo no paraba de darle vueltas a la cabeza, porque por un lado estos sucesos me incomodaban y me llenaban de culpabilidad y por otro lado, me producían morbo y venían a mi cabeza recuerdos de mi niñez (como los tuyos y de tantas otras niñas), cuando veía ...