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Bailando para mi macho
Fecha: 13/04/2026, Categorías: Relatos Cortos, Autor: Jenny1, Fuente: CuentoRelatos
Juan y mi novio se alejaron de los invitados a la parte de atrás de la casa, y se sentaron a platicar en las jardineras, cuando los vi de inmediato me fui a sentar a un lado de Juan, preguntándole: -cómo te la estás pasando? -Bien gracias y tú Jenny, ¿cómo estás? -me contestó Juan. En ese instante mi novio se levantó y dijo: -traeré una ronda de cervezas, te encargo mucho Jenny. Me volteo a ver y sonrió conmigo. Me dijo: -te ves muy hermosa… A lo que le respondí: -Gracias me arreglé para ti corazón. Conforme transcurrió la noche, empezaron a poner música de reguetón para bailar y mi novio traía más cervezas y empecé a bailar enfrente de ellos, en esos momentos mi tanga estaba empapada, solo quería llamar la atención de mi macho, con el aroma de mi intimidad. Mis movimientos eran más sensuales y provocativos, cuando les di la espalda procuré que mi trasero quedara enfrente de la cara de Juan, mis leggins dejaban ver mis nalgas y el hilito rojo de mi tanga. Y para que no se ...
... viera tan obvio le baile también enfrente de mi novio. -que rico bailas mi amor -dijo mi novio. No le dije nada solo me limite a seguir bailando y a mover mis caderas con más frenesí, al ritmo del reguetón, en eso sentí una caricia fuerte en mi nalga derecha, al voltear a ver era la mano de Juan, quien arrebatado por la excitación ya no pudo más y me acarició. De inmediato le tomé la mano y me puse nuevamente, enfrente de él. Mi novio nos hizo señas de que iba por otra ronda de cervezas, a lo cual, Juan solo se limitó a decir que si, con la cabeza, yo llena de pasión no le respondí estaba concentrada en la letra de la canción. Antes de que acabara la canción volví a ver ponerle mis nalgas enfrente de su carita esta vez me empine un poco más y mis movimientos eran más eróticos y sensuales, ahora si mis nalgas quedaban a su disposición, en eso recargue mis manos en sus rodillas y le abrí las piernas le restregué mis nalgas en su virilidad, cuando sentí él estaba muy duro eran todas para el solito.
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