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Grata sorpresa (3)
Fecha: 14/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Ventroig, Fuente: CuentoRelatos
... hora la quería ver entrar por la puerta, no le di ningún tipo de instrucción más y colgué. Me acaba de sentar en una mesa cuando la vi entrar, tenía la cara como asustada, la noté como agitada, como si hubiera venido corriendo. La hice sentarse a mi lado, le ofrecí el refresco que me acaban de servir, y sin decirle nada le metí la mano dentro del pantalón corto que llevaba mientras ella bebía, vi que no llevaba ropa interior, y que ya estaba toda mojada, a lo que le dije “veo que esta perra aprende rápido, sin decirte nada, has venido a reunirte con tu amo como debes, (mientras se lo estaba diciendo, la estaba masturbando) por ello quiero decirte que acepto tu entrega a mí, que quiero usarte mientras estés aquí, y para que no se te olvide quién es tu dueño debes llevar siempre puesto lo que le voy a dar”. Una sonrisa se le apareció en su rostro cogió la cajita que le entregaba con la otra mano y como una cría se puso a desenvolverla y a mirar que contenía, cuando vio el contenido no se pudo reprimir y se abalanzó sobre mí, me abrazó con fuerza, y me empezó a besar, estaba exultante, contenta, se la veía feliz. Se puso mi regalo y me dijo que lo llevaría con mucho orgullo, pues ahora ya sabía a quién pertenecía, la verdad que la note muy emocionada con aquello, para recordarle su posición le pregunté “recuerdas que tienes un castigo pendiente por haberte corrido el viernes sin mi permiso?” A lo que rápidamente su cara cambio, bajo su mirada y me respondió “sí mi ...
... señor, dijo que debería castigarme por ello” por lo que le mande que se pusiera de rodillas en el suelo y se sentara sobre sus piernas a mi lado, que no era digna de estar sentada a mi lado por no haber respetado mi petición. Más que castigarla en ese momento lo que deseaba era humillarla, todo el mundo que entraba en la cafetería nos miraba, esta estaba toda sonrojada, se sentía humillada por la situación, pero a la vez estaba contenta y feliz, la tuve en esa posición hasta que acabe mi refresco, luego le mande ponerse de pie, pague la cuenta y salimos del local. Había visto una pequeña tienda de ropa de barrio antes cuando me dirigía a la cafetería, por lo que le dije “ahora vamos a entrar a una tienda, quiero que cojas varias faldas y blusas para probarte, quiero que en el probador no cierres la puerta, la cortina o lo que tengan, quiero que vean lo guarra que eres, que vean que vas sin bragas, ahora quiero exhibirte”. Laura asintió con la cabeza sin decir nada más a mi petición, entramos en la tienda, en ella solo había una mujer de unos 30 años, supongo que debía ser la dueña, por lo que enseguida nos atendió muy amablemente, Laura le pidió que le enseñara alguna falda y alguna blusa, yo me aparté un poco de ellas, quería que se desenvolviera sola, y me senté en un pequeño banco que había enfrente del probador, una vez tuvo varias prendas seleccionadas en la mano, se metió en el probador, me miró como suplicándome, a lo que yo con la cabeza le dije que no, por lo ...