-
Papá, dame toda tu pija (3): Final
Fecha: 15/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Mariana19, Fuente: CuentoRelatos
... razonado. En mi mente las cosas pasan como en un torbellino psicodélico sembrado de estallidos luminosos que me enceguecen. No sé cuánto tiempo pasa comiendo mi sexo. Mis manos enredadas en su pelo para que los sacudones de mi pelvis, desesperados y descontrolados, no lo saquen de su faena, comienzan a tirar para arriba para que sus labios vengan a mis labios. De pronto, se detiene. Se arrodilla entre mis piernas y me mira con infinita dulzura. Pasa sus manos con delicadeza y mucha suavidad por mis piernas desnudas. Yo estoy super agitada y jadeo como si me estuviera ahogando. Me mira fijamente a los ojos cuando sus manos llegan lentamente a mis tobillos. Con la misma lentitud me toma de los tobillos y los sube, como en cámara lenta hasta sus hombros. Mi corazón palpita que parece que se me va a salir por la boca. Me imagino lo que está por venir. Me enloquezco más de solo pensarlo. Apoyando mis talones en sus hombros separo más las rodillas y arqueo mi cuerpo levantando mi cola del suelo. Instintivamente mis manos separan los labios de mi vagina abriendo al máximo la entrada para él. El tiempo se detiene para mí. Mi vulva palpita ya tanto como mi corazón. Se me nubla la vista. Bajo la mirada y papa tiene su verga en la mano listo para empezar. Esta terrible. El glande se ha puesto morado casi violeta. Me parece que mucho más grande… ¿o será mi deseo? Papa me mira … me siento como un toro frente a la espada… papa no está midiendo para lanzar la estocada… solo ...
... está gozando de mi lujuria desenfrenada y de mi desesperación porque me penetre de inmediato. Se acerca muy lentamente hasta que ese glande gigantesco se posa entre los labios abiertos y empapados de mi sexo. Los suelto al sentir que su verga ha quedado calzada en la puerta. Clavo mis uñas con desesperación en su cintura para provocar el empujón hacia delante. Él no se mueve. Siento que su verga esta calzada para entrar, pero él no avanza. —Gustavo…. por favor… es necesario… que te diga… cuanto deseo… que me… —Si… es necesario… —¿Cómo?… por favor… mi vida… metete dentro de mí… ¿no sentís… cómo estoy? —Seguiré… solo si me cuentas lo que vas sintiendo… —Ayyy… siii… por Dios… dame una señal… y te contaré todooo… En ese momento Gustavo aumenta levemente la presión… no empieza a entrar… solo siento como se separan aún más los labios de mi sexo. Es la señal. —Mi vida… siento como… si se fuera a… desgarrar… mi cuevita… siento que… los bordes de ese… hongo… no lo dejan entrar… siento desesperación… por sentir… que empujas otro poquito… Asiii… por Diosss… que grande que… está ahora… siii… dejame que corra mis piernas por tu brazo… me quiero abrir más… sino no va a poder entrar, Gustavo. Papa maneja con mucha mezquindad su penetración. Al abrir las piernas al máximo, sin sacarlas de sus hombros, miro hacia abajo y veo que la cabezota de su verga aún no ha entrado en mi vulva. Es tal el estiramiento de los labios de mi sexo que mi clítoris parece una pequeña pija, ...