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Otro intercambio
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Intercambios Autor: LauJo, Fuente: CuentoRelatos
... pubis, acariciándolo siquiera, muy suave, eso me excita, me hace levantar un poquito mi cintura para notar unos dedos diferentes en mi concha. La tanga ya no está, nos abrazamos nos besamos, parecíamos novios, un beso de lengua, la pija de él al palo y me la friega por todos lados, y yo que lo dejo, que calentura, me pone boca abajo, quiero sentir mi pija en ese culo, es mi sueño, me confiesa. Bueno ya lo tenía subido, yo boca abajo y recaliente, y noto que intenta metérmela por el culo, espera Esteban, primero hacerme acabar a mí y después vemos. Dicho me dio vuelta, y en el medio de la vuelta, su pija queda frente a mis ojos, ya la conocía es, muy parecida a la de José, la tomo con una mano, y me la meto en la boca, despacito primero, luego sacarla, y terminar con la leguita afuera rozándole la cabecita, otra vez adentro y dos o tres bombas, una linda meme, estaba al palo, lo note y de una la espalda en la sabana, subite y acábame, fue decirlo y se me vino como bombero, estaba desesperado, dio varias embestidas dentro mío, lo que hizo que acabáramos muy rápido los dos juntos. Y nos dormimos también muy rápido. Por la mañana temprano, escuchamos la puerta, se levanta y abre la puerta era José preguntando como la pasamos, la imagen que vio era alucinante, Esteban tras la puerta en bolas y con la pija al palo, yo con los pelos hechos un enjambre tirada en la cama boca abajo con las piernitas abiertas, como si hubiera pasado la mejor de las cogidas de mi vida, lo cual ...
... no fue cierto, pero tuve un hermoso orgasmo. Eran como las 10 de la mañana, entreabro los ojos, Esteban lo toma del brazo y lo invita a pasar, imagínense la situación, yo totalmente en bolas tirada en la cama, destrozada por la borrachera, ni fuerzas para levantar una pestaña, semitapada por las sábanas, tenía solo la cintura oculta, medio de costado mi marido podía verme el culo, las piernitas abiertas, tal cual me las había dejado Martin después de haber lamido mi colita antes de abrir la puerta, los pelos, una maraña y los brazos extendidos sobre la cama. Los dos con los ojos puestos en mí, recorriéndome de lado a lado, me di vuelta y ni los miré solo quería dormir un ratito más. Esteban le propone darse una ducha, conmigo por supuesto y después ir los cuatro a desayunar al salón del hotel. Media hora más tarde, los cuatro llegábamos juntos a la mesa, Cele con unas ojeras como si la hubieran cogido entre diez, se notó que mi marido no le dejo un agujero sin perforar. Nos pusimos a tomar el café todos muy cachondos y contentos, en un momento José le saca de su bolsillo una tanguita blanca diminuta y mostrándosela a Esteban y se la da a Cele, y nos pusimos a comentar de cualquier cosa menos de lo que había pasado la noche anterior como si fuera lo más común del mundo. Para mí había sido una de las noches más emocionantes, coger con Esteban, sin José, sin miedos y sin culpas, cambiar de monta sin prejuicios. Salimos los cuatro a caminar muy tranquilos, como si nada, ...