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♓️ Piscis V
Fecha: 20/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos
... aunque es la primera vez que te veo, pareces más centrado que el. Daniel apenas podía respirar. La náusea volvía, pero no era repulsión hacia Piscis, sino hacia el peso de la verdad. Ella se levantó hasta la ventana. —Yo conozco a Oliver, ¿sabes? Antes de perseguir a Victoria, me tiró los tejos a mí. Porque yo era la rebelde, la alegre, la que no se dejaba encerrar. Y ella, la empollona, la seria, la que parecía segura de todo. Sonrió con amargura. —Pero yo lo calé enseguida. Vi que era un niñato consentido, pendiente de lujos y de coleccionar mujeres como trofeos. No caí en su juego. Se inclinó hacia Daniel, dejando que sus palabras lo atravesaran. —Victoria sí cayó. Y ahora está atrapada entre tu amor y su deseo de volver al pasado. El efecto en Daniel El silencio se apoderó de la habitación. El cuadro con los koi seguía apoyado contra la pared, como testigo mudo. Daniel la observaba con una mezcla de incredulidad y dolor. Todo encajaba. El teatro de Victoria, sus palabras dulces, la contradicción entre lo que veía en el video y lo que ella le decía en el hospital. Ahora tenía la explicación: no había sido ella quien lo había mirado aquella tarde con una calma distinta. Era Piscis. —Entonces… —musitó él—. Todo este tiempo que me hablaba de cuidarme, de estar conmigo día y noche… —Eran sus palabras —interrumpió Piscis—. No las mías. Yo vine porque quería darte la verdad, no la de ella. Daniel cerró los ojos. Sentía que el suelo ...
... desaparecía bajo sus pies. El engaño había alcanzado niveles que ni él, en sus peores sospechas, había imaginado. Piscis lo observó con una mezcla de compasión y curiosidad. —Ahora que lo sabes… ¿qué piensas hacer? Daniel tragó saliva. Miró el cuadro de los koi. Uno blanco, uno negro, bajo la misma luna. Dualidad. Opuestos. Como Victoria y Piscis. Como mentira y verdad. —No lo sé —dijo al fin, con un hilo de voz. Piscis sonrió apenas. —Pues tendrás que decidir pronto. Porque esto no ha terminado. La cómplice Al día siguiente Cloe cerró la puerta con un golpe seco. Su respiración agitada delataba que había subido las escaleras casi corriendo, pero sus ojos —cargados de furia— estaban fijos en Piscis, pensando que era Victoria. —Ahora sí te dignas a quedarte con él, ¿no? —escupió con veneno en la voz. Piscis, con la serenidad de quien juega un papel que domina a la perfección, se acomodó en la silla y cruzó las piernas. Ni una palabra salió de sus labios. Su silencio era más hiriente que cualquier respuesta. Daniel, desde la cama, tuvo que contener una carcajada. La situación era tan absurda que hasta parecía montada: Cloe peleando con una mujer que no era quien ella creía. —Estoy Mejor —intervino él—, pero aún me duele al levantarme. Ella giró hacia él con un gesto de sorpresa e indignación. —¿¡Que te levantaste!? ¿Tú estás loco? ¿Quieres reventar los puntos? Daniel se encogió de hombros con un aire desafiante. —Solo un minuto. —¡No ...