-
Historias de oficina (1 de 2)
Fecha: 21/04/2026, Categorías: Hetero Autor: BlancaLuna, Fuente: CuentoRelatos
... su semental del momento como intentando distraer su boca. En cierto momento los golpes contra la pared son más evidentes, escucho como aceleran el ritmo, mientras él susurra “Eres deliciosa… pequeña”, y ella le responde con suma excitación “Si soy tan deliciosa, demuéstramelo con más fuerza”, él se sorprende pero no lo duda, aprieta sus senos con más fuerza y mientras le da un pellizquito a uno de ellos, le introduce todo su tronco hasta el fondo, ella grita muy pasito cuando siente que ha chocado con el fondo de su vagina, “Es como si me partieras, sigue así, me encanta…”. Yo mientras tanto, siento el corazón en mi clítoris que palpita cada vez con más fuerza, escuchando e imaginando todo aquello, con disimulo aprieto mis piernas y me concentro más en lo que escucho del sexo express que sostienen mis compañeros. En ese momento, “Me vengo, me vengo…” anuncia él, ella lo retira hacia atrás y de un golpe abre la boca para empujar el miembro hasta el paladar, inmediatamente su boca se inunda del espeso semen que ella traga sin dudar, tal vez necesitando esta medicina después de tanto tiempo con la abstinencia de sexo, ...
... lo deja muy limpio, se pone de pie abraza el hombre por un momento, después orina, limpia su entrepierna, lava su boca y sus manos mientras que él limpia su miembro. Ella se viste y sus ojos verdes lo miran profundamente y con sinceridad, diciendo “Me encantó lo que sucedió, gracias” y sale sin decir nada más. Mientras el termina de hacer sus cosas en el baño, yo ya estaba sentada en mi puesto, de reojo observo como ella abre la puerta con cuidado, muy colorada después de tremenda faena, mira a todos lados para no ser descubierta, después de 10 minutos, el sale muy callado y cada uno sigue su día normal, ella con una alegría que no se le veía hace muchos días y él, notablemente distraído, el más parlanchín de los conductores parecía estar en otro mundo. Por supuesto yo quedé muy complacida por las ventajas que me da mi trabajo, mientras los demás están abstraídos en sus labores, yo puedo disfrutar de esos pequeños espectáculos sin que nadie lo sospeche y esta noche, dormiré plácidamente después de masturbarme deliciosamente pensando en la maravilla de polvo que se echaron en el baño que le corresponde a la recepción.