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Me violan por dinero
Fecha: 21/04/2026, Categorías: No Consentido Autor: nacho95mc, Fuente: TodoRelatos
... Esta vez Javier intentó apartarse menos; estaba agotado. Su boca se abrió casi sin querer, y las lenguas se entrelazaron en un beso húmedo, prolongado. Sus lágrimas se mezclaban con la saliva, y un gemido escapó de lo más hondo de su garganta. —Mmmhh… —Eso es, pijo —susurró Dwayne, separándose apenas—. Ya no dices que no. Kofi lo tomó de la barbilla enseguida, girándole la cara hacia él. Con brutalidad lo besó profundo, apretándole la boca contra la suya. Javier lloraba aún, pero ya no se cerraba con fuerza: su lengua temblorosa respondía, débil, entre sollozos. Marcus, empujando más hondo detrás, le susurró al oído: —Qué rico suena cuando gime en la boca de otro. Por último, fue el turno de Marcus. Se inclinó hacia delante, pasando una mano por su pelo sudado bajo el pasamontañas, y le buscó los labios. Javier, empapado, tembló. Al principio intentó cerrar la boca, pero Marcus presionó más, forzándole. Y al final cedió. Otro beso húmedo, brutal, que lo dejó sin aire. Cuando Marcus se apartó, lo miró con una sonrisa de triunfo. —Ahora es nuestro. El cronómetro seguía bajando: 0:47:55. Aún quedaban más de cuarenta minutos. Y Javier, el chico rico, el pijo popular, ya había empezado a besarles de vuelta. Aunque llorara, aunque negara con palabras, su boca lo había traicionado igual que su cuerpo. 📖 Capítulo 19 – Entre besos y garganta El cronómetro marcaba: 0:47:55. El tiempo parecía detenerse, cada segundo una eternidad. Javier ...
... estaba agotado, la piel cubierta de sudor, lágrimas corriendo bajo el pasamontañas, el cuerpo tenso y arqueado sobre el potro. Marcus seguía detrás, embistiéndolo con golpes profundos, llenándolo una y otra vez. El potro crujía bajo cada movimiento. Sus gemidos ya no eran solo de dolor: eran gemidos ahogados, entre placer y derrota. —Míralo, ya no dice que no —rió Marcus, empujando con más fuerza. Delante, Dwayne le sujetaba la cara con una mano firme. Le estampó un beso húmedo y brutal, invadiendo su boca. Cuando Javier apenas pudo respirar, Dwayne se apartó y, sin soltarle la barbilla, le deslizó su polla directamente en los labios. —De mi boca a mi polla. Así de fácil. Javier lloró, intentando apartarse, pero Kofi lo sostuvo fuerte de los hombros. El glande ancho de Dwayne se hundió en su garganta, forzándolo a tragar entre arcadas. —Traga, heterito. —Se rio—. Tus labios ya se han acostumbrado. Cuando lo sacaron, apenas pudo recuperar el aire, con hilos de saliva cayéndole de la boca. Kofi lo levantó enseguida, pegando su boca a la suya en otro beso profundo. Javier sollozaba, pero cedió, su lengua respondiendo débilmente. Y en cuanto se apartó, fue su turno: Kofi le metió la polla venosa, enorme, directamente hasta el fondo. Javier gimió, casi ahogado, la garganta ocupada. —Mmmhhghhh… Detrás, Marcus aumentaba el ritmo, golpeando más rápido, más fuerte. Su cuerpo temblaba, convulsionando con cada embestida. El sonido del cuero, los jadeos, las ...