1. Me violan por dinero


    Fecha: 21/04/2026, Categorías: No Consentido Autor: nacho95mc, Fuente: TodoRelatos

    ... no.
    
    Javier gritó, pero el sonido quedó ahogado con la polla de Dwayne en su boca.
    
    Kofi se inclinó junto a su oído, susurrando:
    
    —Noventa minutos, rico. ¿De verdad crees que vas a sobrevivir sin correrte?
    
    El cronómetro marcaba: 1:27:42.
    
    Y la sesión apenas había comenzado.
    
    📖 Capítulo 7 – La resistencia
    
    El cronómetro seguía marcando, implacable: 1:27:42.
    
    Cada segundo caía como un martillo sobre Javier.
    
    La polla de Dwayne entraba y salía de su boca, húmeda y brillante de saliva. Javier se atragantaba una y otra vez, con arcadas brutales que le hacían lagrimear. Su nariz goteaba bajo el pasamontañas, y los ojos verdes, normalmente altivos y seductores, estaban rojos, vidriosos.
    
    “¿Qué coño estoy haciendo aquí?”, pensaba con desesperación.
    
    “Podría estar en la cama con Clara… Podría estar en una fiesta con mis amigos… ¿Por qué acepté?”
    
    Intentó apartar la cabeza, gritó con la boca medio ocupada, las palabras convertidas en gemidos ahogados:
    
    —¡Mmmmfff! ¡Basta! ¡Quitadme esto!
    
    Pero Kofi lo sujetaba firme por la nuca, empujando aún más, obligándolo a tragar hasta la garganta.
    
    Marcus, desde atrás, le acariciaba el culo con lentitud, sin penetrar todavía. Se lo abría con los dedos, tanteando, disfrutando de su resistencia.
    
    —Tranquilo, rico. Aún no hemos empezado de verdad.
    
    Javier gimió, la voz rota.
    
    —¡No quiero! ¡No quiero hacer esto! ¡Soltadme!
    
    Su grito rebotó en las paredes desnudas del estudio. Pero solo arrancó ...
    ... carcajadas.
    
    —¿Escucháis? —rió Dwayne, con su polla aún dentro de su boca—. El niño pijo está llorando.
    
    —Todos lloran al principio —respondió Marcus, sonriendo.
    
    Las lágrimas corrían por las mejillas de Javier, empapando la tela del pasamontañas. El aire caliente del estudio, mezclado con el sudor y la saliva, lo asfixiaba. Sentía que el pecho se le cerraba.
    
    “Quiero irme. Dios, quiero irme. No puedo aguantar hora y media. No puedo.”
    
    Intentó mover las manos, pero las correas de cuero mordían su piel. Quiso contraer las piernas, pero también estaban sujetas. Estaba completamente inmóvil, reducido a un objeto.
    
    Marcus se inclinó sobre su espalda y le susurró al oído:
    
    —Ya es tarde para arrepentirse. Firmaste. Ahora eres nuestro juguete.
    
    Javier sollozó, un sonido que jamás habría permitido salir de su garganta en otra circunstancia. El chico popular, el guapo, el rico, el que nunca mostraba debilidad, estaba atado, gimiendo y llorando frente a tres hombres que lo dominaban sin piedad.
    
    El cronómetro marcaba: 1:24:15.
    
    Ni cinco minutos, y ya estaba roto.
    
    📖 Capítulo 9 – La resistencia rota a la fuerza
    
    El cronómetro seguía marcando: 1:21:58.
    
    Cada segundo era un suplicio para Javier, que jadeaba, empapado en lágrimas, saliva y sudor.
    
    Marcus empujaba lento, paciente, pero Javier se retorcía con todas sus fuerzas, apretando los glúteos, tratando de impedir la invasión. Gritaba con la voz rota, desgarrada:
    
    —¡No! ¡No! ¡Parad, por favor! ¡No quiero esto!
    
    Sus ...
«12...678...21»