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Sexo en la Biblioteca
Fecha: 22/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Texto Caliente, Fuente: CuentoRelatos
Esto sucedió hace 2 años aquí en mi empleo. Debo decirles que trabajo como bibliotecario en una escuela privada, puesto en el cual ya llevo un poco más de 3 años. Sucede que en mi anterior empleo conocí por internet a una chica del municipio de Coacalco, Estado de México, ella tiene 22 años, se llama María, debo decirles también que no posee un cuerpo escultural, tiene unos senos pequeños, pero muy duritos, unas nalgas grandes pero esas sí un poco flácidas, pero apetecibles. Era un día miércoles, como a las 13:45 h, cuando llegó a mi lugar de trabajo, me saludó como normalmente lo hacen las personas que apenas se conocen. Con un beso en la mejilla, yo a esa hora del día, ya no tenía tanto trabajo en la biblioteca, puesto que la mayoría de los alumnos sale de clases a las 12 o 12:30 del día. Bueno, pues llegó María a mi empleo, estuvimos platicando aproximadamente unos 10 minutos, los cuales me bastaron para percatarme que traía unas ganas locas de sexo, se le notaba en sus ojos, pues no dejaba de verme el paquete que tengo entre las piernas. Me pregunto que si no venía nadie a esta hora aquí a la biblioteca, le dije obviamente que no, me pidió que cerrara la puerta de acceso, a la sala, y que apagara las luces, de inmediato me supuse él porque de esta petición, fui rápidamente a cerrar la puerta con llave, cuando regreso al acervo ella estaba sentada en una silla, con la blusa abierta, y solo enseñaba el pequeño sostén, dentro del sus pequeños senos, de los ...
... cuales ya resaltaban sus pezoncitos erguidos debido a su excitación, entre y me pidió que apagara las luces. Mientras ella se estaba paseando su mano derecha en su vagina sobre el pantalón que traía puesto. Me di media vuelta para apagar la luz, cuando de pronto sentí como me empezaba a acariciar mi verga, sobre mi pantalón, me decía que desde que llegó notaba la gran verga que tenía, y que de inmediato pensó esa verga me la tengo que comer. Me voltee de frente a ella, empezamos a besarnos, nuestras lenguas se entrelazaban, mis manos se apoderaron de aquellos diminutos senos, ella empezaba a desabrocharme el cinturón con una desesperación que no sabría como describírselas, le ayude soltando la hebilla, y desabotonando mi pantalón, lo demás, la bajada del zipper, y también de mi trusa, fueron cosa de ella. Estaba yo bajando a morder sus senos cuando me dijo, siéntate en esta silla yo te haré sentir la gloria. Obedecí como cualquier niño, ella empezó a besarme mi cuello, bajando por mi pecho, mi estómago, mientras que con sus manos me acariciaba la verga, cuando llegó a ella, me dijo: —Mira nada más papi ¿todo esto me lo voy a comer? —no terminaba de decir la pregunta, cuando engulló la cabeza de mi verga, lengüeteó desde el capullo, todo el falo, hasta mis testículos, beso cada parte de mi tranca. Se había sentado ella en una silla junto a mí, cuando ella se estaba metiendo mi tranca a su boca, yo le tocaba su clítoris, con mis dedos, estaba muy mojada, y por lo que ...