1. Masaje tántrico 1


    Fecha: 24/04/2026, Categorías: Hetero Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... vaginales a pocos centímetros de mi cara. Sus tetas se frotaban con mis piernas. Comenzaba a retroceder, y veía como me acercaba la concha a la cara, mis manos seguían masajeando sus nalgas, pero queriendo separarlas y meter los dedos en esa concha que veía venir y luego alejarse.
    
    Yo estaba en la gloria, ella seguía sobándose contra mi cuerpo, sentía sus tetas en mis piernas, su vagina en mi pecho y su culo en mis manos. Use todas mis fuerzas para contenerme y no levantarme y metérsela ahí mismo.
    
    Se levantó y se dio la vuelta, ahora la tenia de frente, sentada directamente el mi pene, comenzó a frotarse despacio mientras mis manos fueron directamente a sus tetas, ahora yo era el masajista, sobaba esas tetas, mientras sentía la humedad en su vagina al contacto con mi pene. Luego ella se acostó encima mío y frotaba su cuerpo con el mío. Su cara al lado de la mía, me besaba el cuello.
    
    – Tu pinga se siente tan rica como se ve, bebe – me susurró al oído, me volvía loco, comencé a apretar sus nalgas – ¿te gusta mi culo, amor? Sóbalo, apriétalo, azótalo si quieres – me seguía susurrando.
    
    – Me encantas, me encanta tu culo, tus tetas, tu concha. Te quiero lamer todita mamacita – decía yo, nunca decía esas cosas, pero ahora ya no era el mismo.
    
    – Me encantaría mi amor, pero está prohibido – me dijo mientras se levantaba y me ponía las tetas frente a la cara. Levante la cabeza para acercarme, pero ella se alejó – no bebe, ya te dije que no – me quería provocar y lo había ...
    ... logrado.
    
    Luego de un rato así, provocándome con sus tetas en la cara, con la vagina en el pene, yo ya me quería morir, ese morbo de estar tan cerca, pero a la vez tan lejos era excitante.
    
    – Mi amor, ya se está cumpliendo tu tiempo, y por más que me encantaría seguir disfrutando, ha llegado la hora del gran final – me dijo mientras se levantaba y cogía el aceite.
    
    Se arrodillo entre mis piernas y puso un poco de aceite en mi pene y testículos. Comenzó a masturbarme con una mano y con la otra me sobaba los testículos, yo ya estaba a punto de venirme, pero no quería que acabe. Hasta que, en un momento, ella agacho su cabeza y acerco su boca a mi pene, saco la lengua y la dejo a pocos centímetros, todo esto mientras me seguía masturbando.
    
    – Que rica esta tu pinga – me decía con ojos de lujuria, mirándome a los ojos mientras fingía pasar su lengua por todo el tronco – está toda dura y grande. Quiero que me des toda tu leche bebe. Por favor tíramela toda.
    
    Y eso fue todo, ante esa visión y esas palabras, no me pude contener. Una mujer tan hermosa, desnuda, masturbándome, diciéndome esas cosas con una cara de puta y de deseo, fue mucho para mí. Sentí como se me ponía más duro el pene y como empezó a salir todo el semen de la punta, salió disparado por todos lados, con fuerza y en grandes cantidades. No recordaba haberme venido así en mucho tiempo.
    
    – Woow!!!! Cuanta leche botaste bebe. ¡Que rico! – decía mientras fingía pasar la lengua por sus dedos llenos de semen – ...