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El círculo. Cap.29. La entrevista
Fecha: 26/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... actualizando su Instagram con fotos del centro de mesa. Desde ahí, Helena veía todo. Cómo Serrano comía con el aplomo del que ya se sabe ungido. Con un traje azul marino y una camisa sin mancha. El cabello peinado como estatua romana. La sonrisa controlada, apenas necesaria. Cómo Valeria tocaba el brazo de Lorenzo con suavidad cuando quería interrumpirlo. Cómo él se dejaba. Cómo ella ya no pedía espacio. Lo ocupaba. Lo absorbía. Helena bajó la mirada a sus manos. Tenía las uñas bien cuidadas, pero notó una grieta en el esmalte. Ridículo, pensó. Cómo ese detalle la dolía más que el desplazamiento. Como si fuera el símbolo de todo lo que había cedido sin saber cuándo. Y sin embargo… En su pecho, debajo de todo ese rencor, había otra cosa. Algo más oscuro. Algo que temblaba. Porque lo que estaba viendo… era hermoso. Era el ascenso de una mujer poderosa. Valeria no jugaba a tener poder. Lo tomaba. Lo usaba. Y aunque la odiaba, en ese momento, Helena también la admiró. __ Terminó la comida. Los hombres se fueron retirando con promesas, compromisos y apretón de manos. Helena caminó sola entre las mesas, como si buscara algo perdido. No se detuvo ante nadie. No saludó. No sonrió. Al pasar junto a la mesa principal, Valeria la vio. Por un segundo, solo uno, sus miradas se cruzaron. Y ahí, en ese destello de hielo, hubo un mensaje mudo: “Ya no eres tú.” Helena no dijo nada. Solo siguió caminando. Con la espalda recta. Y una decisión creciendo dentro ...
... de ella como una semilla que alguien acababa de pisar. __ A las 8:35 de la noche, la ciudad parecía sostener la respiración. Desde su oficina en la calle de Corregidora, Damián miraba por el ventanal trasero. Las luces del Palacio del Ayuntamiento titilaban como brasas frías. Un hombre solitario de espaldas, con una botella de agua en la mano, y una guerra dentro. No se sorprendió cuando la puerta se abrió sin tocar. Solo giró lentamente. Como si ya supiera quién era. Helena entró con una gabardina beige, húmeda en los bordes. El cabello recogido a la mitad, desordenado por el viento. Los ojos marcados con la negrura del rímel corrido. Sus rodillas… apenas firmes. Cerró la puerta detrás de ella sin decir nada. Y cuando el clic del cerrojo sonó, se quitó la gabardina con un solo movimiento. El vestido que llevaba era de un dorado profundo, como metal líquido abrazando su cuerpo. Ajustado, liso, sin mangas. Un segundo más… y se volvió otra cosa. Una ofrenda. Damián la miró desde el silencio. Helena dio un paso. Después otro. Cada uno era una renuncia, un rugido ahogado. Pensó en Lorenzo. Pensó en Valeria ocupando el lugar que había sido suyo. Pensó en los meses de noches frías, en el silencio disfrazado de elegancia. En el deseo que se le había acumulado como pólvora bajo la piel. Ella dio un paso. Después otro. Se detuvo frente a él. Respiraba agitada, pero contenida. Como si viniera huyendo. Como si fuera a implosionar. Sabía que Lorenzo la había ...