1. Rebeca, mi mejor amiga


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Hetero Autor: txuso, Fuente: CuentoRelatos

    ... Alba me agarraba por la espalda pegándome sus tetas y recorriéndome con sus manos. Me acariciaba el pecho por debajo de la camiseta, luego bajó sus manos para apretarme el culo, y después metió una mano entre mis piernas y acariciaba mis pelotas.
    
    Rosa seguía gimiendo, era un placer escucharla.
    
    -¡Putas! – exclamó Rebeca agitando sus dedos dentro de su coño -. Vais a hacer que me la meta a mi también, me muero de ganas, joder.
    
    -Tienes que probarla Rebe – le sugirió Rosa.
    
    -Ya lo creo – añadió Rebeca -. Sácasela Txuso, me toca a mí.
    
    Rosa se apartó y yo me arrodillé ante Rebeca para dejar mi polla a la altura de su coño.
    
    -Métemela – me dijo -, pero esto no va a cambiar nada, ¿de acuerdo?
    
    -De acuerdo – respondí.
    
    Así empecé a follarme también a Rebeca, que para mí era un morbo añadido dada la confianza y amistad que nos unía. Ella abrió su boca a la vez que yo deslizaba mi polla dentro de su coño.
    
    -¡Qué bueno! – Exclamó.
    
    -Sí – dije -, no creo que dure mucho ya, ...
    ... estoy a punto.
    
    Rosa y alba se colocaron de pie una a cada lado de Rebeca, tocándose sus respectivos coños y con las tetas a mi alcance.
    
    -Queremos ver como te corres, Txuso – dijo Alba.
    
    Rebeca me detuvo y se puso en pie en medio de las dos, juntaron sus caderas con sus coños hacia delante, hacia mí.
    
    -Échanos la leche aquí – dijo Rebeca acercándome su coño mientras yo me acababa con la mano.
    
    Empecé a eyacular salpicando los coños de las tres, que recibían el semen como un maná estrellándose en la superficie de sus coños. Terminé de eyacular y me la solté jadeante. Alba se agachó y se metió la polla en la boca, limpiándomela.
    
    La siguiente clase era la última, y la pasamos de bromas entre nosotros, sin prestar atención alguna. Hasta la fecha había sido el cumpleaños, y el día, más feliz de mi vida. Y no sólo eso, sino que gané la amistad suficiente para seguir follando con ellas, había pasado de cero a cien en unos minutos, y en mi vida sexual ya no volvió a reinar la ausencia. 
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