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Culeandose a su recatada madre por desquite
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos
... las ganas de admirarla de forma excesivamente libidinosa. El viejo director de cincuenta y cinco años era bastante panzón, calvo y bajo de estatura. Mónica en cambio, era esbelta y medía un metro setenta y cinco. El maduro superior estaba encantado con aquella soberbia amazona que por aquel tiempo ya rondaba la treintena, y a la que el paso de los años parecía otorgarle más femineidad y belleza. El hombre se deleitaba a diario con ese formidable par de nalgas bien paradas. Sus muslos carnosos, siempre enfundados en medias debajo de un sobrio traje de administrativa, estaban para mordérselos. Sin embargo, el señor Juárez, después de devorarla con la mirada de la forma más calentona que podía, se daba a tratarla como lo que era, toda una dama. ―¿Como están los niños Mónica, alguna novedad en el colegio? ―Todo bien don Emiliano, los chicos no me dan problemas gracias a Dios. Además, su nana los cuida muy bien. ―Qué bien ―le dijo el jefe a su bella trabajadora intentando ser lo más respetuoso posible. El viejo se sentía excitado con solo observar su imponente figura de hembra femeninamente bien formada. A la vez que casi se la comía con sus ojillos de roedor desde atrás de su lujoso escritorio―. Ya sabes que cualquier cosa que necesites cuentas con mi ayuda, ¿verdad? Mónica ya conocía esa mirada devoradora sobre su cuerpo, que por años le pegaba su jefe cuando ella iba a su oficina. Aunque sabía que no corría peligro alguno, no dejaba de ponerse nerviosa ante el ...
... vicioso brillo que creía ver en los negros ojos del viejo. ―Gracias señor Juárez ―le contestó ella―, de verdad que se lo agradezco, pero estamos bien. Y cambiándole un poquito el tema le recuerdo que hoy tiene reunión de Directorio. La sala ya está preparada con todo lo que pueda hacer falta, y si surgiera algún tipo de imprevisto solo debe llamar a mi anexo. ―Lo sé, Mónica. Llevas casi cuatro años preparando mis reuniones y nunca ha faltado nada. Más que una buena secretaria, has resultado ser una excelente compañera de labores. ¿Cuándo te decidirás y aceptarás mi invitación a cenar? ―Al decirle esto el vejete se sacó sus lentes y quedó mirando penetrantemente a los ojos café claros de la mística y hermosa mujer viuda, quien ya estaba nerviosa. ―Eeeeh…, ya se lo he dicho don Emiliano. Mi mayor preocupación son mis hijos, por nada del mundo los descuidaría. Ni siquiera por motivos propiamente míos o sentimentales. ―El avejentado jefe no la dejó terminar. De un momento a otro se puso de pie y peligrosamente caminó hacia el lugar en donde estaba parada la bella ejecutiva. La atractiva secretaria, preocupada y todo, notó que su jefe, al acercarse sin esos gruesos lentes que usaba, parecía más un hombre topo que un hombre de verdad. ―¡Lo sé…! ¡Lo sé, Mónica…! Es solo que, para cuando ellos ya estén creciditos, quiero ser la primera opción que tengas para salir y para… no sé… para que nos acompañemos. Recuerda que yo también soy viudo. Conmigo no te faltara nada. Incluso ...