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Culeandose a su recatada madre por desquite
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos
... cogiendo por la boca. En algún momento la cabeza de su progenitora era solamente una cosa utilizable para él darse placer en la verga. Ella simplemente se dejaba a la vez que con sus dos manitas se masturbaba la vagina como una enajenada. Hasta que el desencajado muchacho sintió que el orgasmo se le avecinaba. Le sacó su herramienta de la boca despiadadamente, haciendo que Mónica cayera de espaldas en el piso de la habitación, tosiendo y botando por sus narices copiosas cantidades de babas mezcladas con líquido pre seminal. El enajenado chico se apretaba la verga a la misma vez que sacaba fuerzas de continencia para no correrse. Una vez logrado el objetivo se dio a seguir diciéndole todo tipo de ordinarieces. ―Eres una puta exquisita, mamá. Ninguna de mis noviecitas quiso jamás mamarme la verga, ¡¡ja!! Quién iba a pensar que chupabas la verga así de rico. Diciéndole esto tomó fuertemente a su madre desde sus cabellos y en forma brutal la arrastró hasta levantarla y lanzarla sobre el lecho. ―Bien, putita. Ahora viene la parte que más te gusta a ti por lo que me he dado cuenta. Me vas a cabalgar como si fueras una autentica yegua. Lo harás de la misma forma en que planeabas hacerlo con ese lame culos con el que andabas caliente. Mónica, aún bajo los efectos de los dos raspados de pastilla y siempre sonriendo con cara de viciosa, ni le importaba la bestial forma en que su hijo la estaba tratando. Con su voluptuosa y curvilínea anatomía brillando de ...
... sudoración, solo se dio a montarse rápidamente sobre el cuerpo de su retoño, le agarró la verga y se la encajó ella misma de un puro sentón, hasta nuevamente hacer que sus suaves pendejitos brillosos y castaños se enredaran con los pelos negros de él. ―Ok, mamá, comienza a menearte. Y hazlo bien rico, que esta cogida que nos vamos a pegar será para que no se te olvide nunca más quien es tu verdadero hombre, ¡Ja! Mónica ya convertida en una verdadera Diosa del sexo incestuoso se soltó su pelo Cataño dejándolo caer deliciosamente sobre su rostro al ritmo de sus meneos. Sus salvajes movimientos de coito ya hacían sonar la cama en forma cómplice de todo lo que estaba sucediendo. Laureano la acariciaba desde el nacimiento de sus nalgas, pasando por sus caderas, cintura y tronco, hasta llegar a sus carnosas tetas. Aquella tremenda mujer lo tenía embrujado, y al parecer los efectos del fármaco para calentar yeguas y vacas no pensaban desaparecer todavía de su sistema hormonal, ni mental. Todo en la habitación crujía y se cimbraba al ritmo de la cogida que se estaban pegando los incestuosos amantes. La hembra subía y bajaba sus caderas por el delicioso mástil erecto de su hijo. Lo hacía con sus ojos cerrados y mordiéndose fuertemente el labio inferior. Mientras su libidinoso vástago le chupaba sus turgentes melones tal cual como si quisiera dejárselos desinflados. Este intercambiaba una y otra vez esas tetotas de su boca. Incluso hasta le costaba trabajo agárraselas por lo resbalosas ...