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Mexizuela – Cecilia – La cita Inesperada
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nena Veneca, Fuente: TodoRelatos
... calor que sentía comenzó a bajar a su entrepierna, mojándose lentamente... Jacinto, al ver la incertidumbre en los ojos de Cecilia, decidió ofrecerle una salida. "Cecilia, lo siento mucho. Parece que Jamal no va a regresar pronto. ¿Te gustaría que te llevara a tu casa?" Cecilia, con una mezcla de nerviosismo y excitación, negó con la cabeza. "No, no es necesario. Ya que estamos aquí, tal vez podríamos ver una película, como teníamos planeado. Al menos así no habré venido para nada." Jacinto asintió, tratando de mantener la compostura. "Claro, buena idea. Elige la que quieras." Cecilia se dirigió al estante de DVDs y, después de unos momentos de indecisión, eligió una película con un título cursi: "Amor Eterno bajo la Luna de Plata". Con una sonrisa tímida, se sentó en el sofá, dejo el oso de costado y se recorrió para dejarle el espacio justo a jacinto para sentarse a su lado. Jacinto apagó las luces, dejando solo la luz tenue de la televisión. Se sentó a su lado, su presencia dominante comenzando a sentirse en la sala. La película comenzó, y ambos trataron de concentrarse en la pantalla. Jacinto, al sentirse tan cerca, colocó su brazo por encima de Cecilia para "no tocarla". Sin embargo, Cecilia, se acercó un poco, rozando su cara contra el hombro de Jacinto. Cecilia, ajena a la tormenta de emociones que se avecinaba, disfrutaba de la película. Era la primera vez que podía ver completa una película romántica, la primera vez que el tipo en turno no la había ...
... abierto de piernas y la había tratado de calentar. Esto se sentía cómodo, y se dejó llevar por la historia, suspirando y sonriendo en los momentos claves. Pero fue ella quien rozó la pierna de Jacinto despacio, una leve caricia que iba y venía, acelerando su propio corazón. Por su parte, Jacinto dejó caer ligeramente la mano y quedó sobre su hombro. La vibra en la habitación cambiaba sutilmente. Jacinto, con la mirada un poco perdida, se volvió más atento a cada movimiento de Cecilia, su personalidad como cazador comenzando a fluir. Mientras la película avanzaba, los roces se volvieron más frecuentes. Las manos de Jacinto, grandes y fuertes, rozaban ocasionalmente el pecho de Cecilia, enviando ondas de placer por su cuerpo. Cecilia, al mismo tiempo, acurrucó su cabeza en el pecho de ese hombre y sintió un aroma de macho impregnarse en su nariz. Su respiración se volvió más pesada, y sus pezones se endurecieron bajo su top, que Jacinto apenas tocaba. Lo mismo hizo ella, subiendo su mano y dando un ligero roce al bulto formado en la entrepierna del hombre. Jacinto, notando su reacción, se acercó más, su aliento caliente en su cuello. "Cecilia, ¿te sientes bien?" susurró, su voz ronca de deseo. Cecilia asintió, incapaz de formar palabras. Giró despacio la cabeza para verlo. La tensión entre ellos era insoportable, y ambos sabían que algo estaba a punto de estallar. En la última escena de la película, donde los protagonistas se besaban apasionadamente, Jacinto no pudo ...