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A mi mujer le gustan las manualidades
Fecha: 05/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: chispitas75, Fuente: TodoRelatos
... también el sudor de Raúl que cae de su nariz a su boca, al poco se incorpora y mientras mi mujer se retuerce en lo que debe ser su enésimo orgasmo, Raúl sale y comienza a derramar 1, 2, 3 y 4 chorros abundantes de un semen más fluido y menos blanquecino que el de Fran, que llegan hasta la barbilla de mi mujer, pero esta, aparentemente inacabada, y todavía chorreante la polla de Raúl, se la vuelve a meter y a retorcerse hasta que al cabo de breves segundos parece llegar al culmen de su éxtasis. Así estuvimos largos segundos, Raúl quieto dentro de ella, esta esparciéndose con la mano derecha todo el semen por su cuerpo y chupándose los dedos y Fran sentado en la cama con la polla ya floja sobándole las tetas. Recuerdo que la ropa de mi mujer está abajo, así como la de sendos chicos, pero sin ningún reparo, Fran sale y baja desnudo a por todo. Sube, mi mujer se viste y se adecenta un poco en el aseo de la habitación, bajamos todos juntos y allí estaban los otros dos compañeros en el sofá, ambos parecen ser también caribeños, por el color de piel, terminando de ver la peli de los negros con ...
... la rubia en la playa, ellos también estaban en el climax final sobre las tetas de la chica. Fran los presenta, sonrisas amplias y dentaduras blancas y perfectas, nos sonríen y no pierden detalle de mi mujer, nos despedimos y cuando ya estábamos en la calle, Raúl se asoma y nos grita…¡ hasta otra y que sea pronto…! Conduje en silencio hasta el Hotel, ya en el primer semáforo que paré, ella me preguntó que si me había gustado, la contesté que no, que no me había gustado, que me había encantado, y ya la pregunté a ella…y me dijo que se lo había pasado fenómeno, pero que la hubiera gustado que yo participara, la expliqué que mejor así, que estaba super excitado y ahora se lo demostraría. Llegamos al hotel, el coche en la calle, al entrar en el ascensor fue ella quien empezó a besarme, ya en la habitación, ella con un descaro increíble, me tumbó sobre la cama, me quitó pantalones y calzoncillos e hizo que con breves chupetones y pajeo que me corriera como una fuente rebosando por sus labios como si fuera el último día de mi vida descargando y vaciando tantas horas de excitación acumuladas.