1. La contadora en el trabajo


    Fecha: 06/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Antoni12, Fuente: CuentoRelatos

    ... brillante, tal como una serpiente.
    
    La empecé a besar y acariciar, empecé a mamar su busco y aun que era pequeño, los tenía bien duritos a pesar de ya haber tenido 2 hijos. Seguimos y ella empezaba a bajaba hacerme un oral, tan rico como la primera vez cuando fue mi turno, ufff su parte se la había perfumado creo que con feromonas, por qué no me resistía a chuparle todo, quería comérmela sin saciar…
    
    -¿Ya estás listo? -Me decía mientras me daba una bebida energética- tómala, porque a mí me gusta que aguanten.
    
    Fue el mejor sexo de mi vida, sentones como una perra en brama, gemía tan rico, que esa risita que antes escuchaba se volvía en ricos y suaves gritos, vaya que ella perrita sabía hacerlo, se mojaba una y otra vez era multiorgásmica y a mi me hacía venir dos veces, una recargada sobre un buro con sus patitas bien abiertas y la otra de perrito sobre el sillón.
    
    Mientras me daba descanso para el tercero, su teléfono sonaba, y si era su esposo…
    
    -Hola amor, si salí porque me sentí mal, y vine con el doctor a que me revisara. Eso le contestaba mientras yo ya me estaba alistando para el tercer palo, pero está vez lo preparaba con aceite, sin condón y empezar a jugar su ano, ella sin poder hacer más, más que gestos me pedía que no.
    
    Yo no la escuché y empecé a penetrarla por su rico ano, que para sus tremendos glúteos, costaba, así que le pedía que se volteara para así empinada tener una buena vista y mejor acceso, vaya que eso empinado se veía riquísimo, ver cómo ...
    ... duplicaba su tamaño y ver cómo su ano ya me lo pedía, empecé suave pero conforme más se aguantaba de gemir empecé a dar más duro sin piedad, hasta que ella ya no aguanto y termino colgando con un grito.
    
    Pensé que había escuchado su cuernudo, y eso excitaba más, el saber que ella estaba bien penetrada, empecé a venirme ya no pude aguantar como las anteriores veces.
    
    Descansamos un poco, ella se tomó un baño en el jacuzzi mientras me daba la última mamada y se los comía tan rico, que era lógico que le encantaban, sabía que eran proteína para ella.
    
    Al despedirnos ella prefirió tomar un taxi y yo por mi lado.
    
    Pasaron los días en el trabajo disimulábamos, y en la calle preferíamos parecer desconocidos, rara vez me invitaba a comer postre, pero solo era mientras duraba la hora de comida, no por mi si no por ella que limitaba la hora.
    
    Siguieron pasando los días hasta que la empecé a sentir distante, hasta por mensajes.
    
    Hasta que en los baños solos, con la excusa que lo estaba yo revisando la encare, y me contaba que ese día su esposo se enteró que había salido del trabajo por qué le había avisado el otro vato que se la comía y que resultó ser su compadre de su esposo, vaya sorpresa.
    
    Sentí una envidia, y pronto se calmaría, cuando me decía que el compadre le pedía un trío, quería que él y yo, estuviéramos con ella, le dije que si eso le incomodaba, y dijo que no al contrario le encantaba la idea, pero no sabía cómo decirlo para que yo no cayera en el chantaje del ...