-
Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos
... esas mentiras, y el extremo cinismo de sus palabras, exploté y reaccioné de la manera más visceral e inconsciente que pude. Solté la toalla, que cayó al suelo y sin importar mi desnudez completa me precipité hacia él con las manos hacia su cara dispuesta a pegarle, a arañarle. Mientras le insultaba a voces “cabrón, hijo de puta, eso es una sucia mentira” y las lágrimas corrían por mis mejillas. Pero Ernesto, era un hombre realmente corpulento, me sacaba una cabeza y su torso y sus brazos eran grandes y fuertes. Solo me dio tiempo a darle un golpe en la cabeza antes de que me atenazara cogiéndome con ambas manos por las muñecas. Impasible por mi golpe, me miró a los ojos con furia, y me retuvo unos segundos, luego empezó una incipiente sonrisa y de pronto, con una rapidez inusitada para su edad y corpulencia, me soltó de su mano derecha, y PLASH, me dio una gran y sonora ostia en mi mejilla izquierda con toda la mano abierta. Me di cuenta que, aunque muy sonora y aparatosa, no me pegó con la violencia como si hubiera sido una pelea con un hombre, pero lo suficiente para que me volviera la cabeza hacia un lado e inmediatamente empezara a sentir como se me ponía roja y caliente esa mejilla. Me escocía. Yo me quedé atónita, sin poder hablar, y me callé y quedé quieta al instante. Asustada. Si aquel hombre quería me podía hacer mucho daño con muy poco esfuerzo. Instintivamente decidí que debía seguirle la corriente y mostrarme colaboradora. Yoel había cerrado la puerta y se ...
... había acercado hasta donde estábamos, sentándose en la cama a menos de dos metros de nosotros. Su actitud era indolente, como si fuera una escena ya repetida muchas veces. No mostraba ningún tipo de sentimiento ni emoción en su rostro, simplemente miraba, como si aquello no fuera con él. Ernesto tiro de mí y me acercó contra su pecho. Me inmovilizó con uno de sus brazos en un abrazo muy íntimo que pegó mi cara a su pecho, mientras que con la otra mano la bajó directamente a mi trasero desnudo y empezó a apretujarlo, a pellizcarlo y a sobármelo con todo descaro, incluida la raja del culo por la que pasaba sus dedazos con una habilidad y morbo sorprendentes. Empezó a hablarme entre dientes, muy cerca de mi oído, con calma, intentando mostrarse cariñoso, y a la vez con mucha excitación y respirando muy fuerte: -Mmm, ¡que rica estás, pinga!. Mira, cariño escúchame, solo queremos un poquito de diversión contigo, ¿vale?. Tú lo vas a pasar bien si te dejas ir, ¿entiendes, Isa?, nos divertimos un rato y aquí no pasará nada. Yo no te denunciaré y tú mañana te vas tranquilita para España, pero bien follada, eso sí, ¿eh?. Porque te vamos a estar chingando toda la noche. ¿Qué me dices, zorrita?. ¿Notas ya como está de parada mi verga?. En efecto, poco a poco notaba como se iba hinchando un gran bulto sobre mi tripa, justo donde él debía tener su polla. La cara la tenía encendida, pero cada vez la sentía menos y mi mente, poco a poco, se empezaba a concentrar en sentir su enorme ...