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Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos
... de las tetas de una a las piernas de la otra sin ningún tipo de disimulo. - ¿Has visto, Tere, este último?. Yo creo que el pobre estaba empalmado. No paraba el cabrón de mirarte las tetas y ni se enteraba de lo que estaba haciendo. - ¡Y tanto que estaba empalmado!, pero completamente. Lo he visto de perfil y la tenía bien tiesa, como una tienda de campaña, jajaja. Y míralo, está ahora cuchicheando allí al fondo con otros dos camareros y nos miran. A saber que estarán diciendo, fíjate, es que no nos quitan ojo. Efectivamente había tres camareros que no paraban de cuchichear entre ellos, hacer sonrisas y mirar hacia nuestra mesa. Todos eran hombres jóvenes de entre 30 y 35 años, cubanos bastante guapetes, vestidos muy elegantes para la ocasión. Dos eran mulatos y había uno negro también, y no paraban de venir uno u otro hacia nuestra mesa con cualquier disculpa, para volver a rellenarnos la copa de vino todavía llena, preguntar si queríamos una cosa más u ofrecernos un plato nuevo que habían puesto en el buffet, en definitiva todo disculpas para venir hasta nuestra mesa y regodearse contemplando de cerca a ese par de jacas españolas provocativas. Llegó un momento en que la cosa se empezó a volver incómoda. El resto de las mesas estaba prácticamente sin atender y nosotras teníamos una incesante procesión de camareros que venían hasta nuestra mesa ya claramente empalmados, alguno incluso envalentonado por nuestra actitud acercaba su pene prácticamente hasta rozar ...
... el brazo de Tere mientras le rellenaba otro poquito la copa. - Isa, ¿tú has visto ese que descarado?, pero si prácticamente me ha puesto la polla en el brazo. Míralos, nos están comiendo con la mirada. Creo que los hemos puesto como motos a todos los camareros. Están bien salidos de verdad. En ese momento la banda subió al escenario y empezó a tocar música cubana e invitó a los comensales a salir al centro a bailar. Algunas de las parejas se levantaron y se pusieron a bailar, sobre todo las parejas de novios y bastantes de la gente mayor. Y al poco llegó el metre dando instrucciones a todos los camareros y les ordenó que se pusieran a recoger todos los platos y el menaje de las mesas. Así que tuvimos un momento de alivio en el constante asedio de los camareros, momento que aprovechamos para comentar lo guarras que habíamos sido y como seguramente nunca hubiéramos hecho nada similar en España. - Uf, Isa, yo te confieso que me he puesto cachonda del todo de ver a tanto tío empalmado a mi alrededor por nuestra causa, ¿y tú?. - Joder, pues yo también, jajaja, una se siente una diosa con tanto poder sobre los pobres hombres que babean de vernos así. Yo creo que me estoy hasta mojando, con eso te digo todo. En ese preciso momento un hombre cubano que me resultaba familiar se acercó a nuestra mesa con una amplia sonrisa en la boca. Se trataba de Miguel, el instructor que nos había enseñado a bucear. Un hombre guapo y simpático acostumbrado a tratar con cientos de ...