1. Ayudando a Isabel con sus sesiones 4


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: sumisso1978, Fuente: TodoRelatos

    La Inversión de los Roles---Los roles cambian y la dominación se intensifica. Roberto, sumiso y excitado, se somete a las órdenes de María y su strap-on. La anticipación y la humillación lo llevan al límite, mientras Isabel observa con excitación, lista para tomar el control.---
    
    La habitación estaba cargada de una tensión palpable mientras Roberto, aún vestido con su lencería femenina y la jaula de castidad brillando bajo la luz tenue, esperaba ansioso el inicio de la última sesión. María, por su parte, había llegado con un aire de confianza renovado, su atuendo masculino resaltando su figura de manera imponente. Bajo su ropa, el strap-on estaba listo para ser utilizado, un símbolo de la dominación que estaba a punto de ejercer. Isabel, sentada en su sillón habitual, observaba con una sonrisa satisfecha, sabiendo que este sería el clímax de todo el proceso.
    
    —Bien, Roberto —comenzó María, su voz firme y autoritaria—, hoy los roles cambian. Tú serás la mujer, y yo el hombre. Y como tal, voy a demostrarte quién manda aquí. ¡Arrodíllate ahora mismo!
    
    Roberto tragó saliva, su corazón latiendo con fuerza. Sabía lo que venía, pero la anticipación lo hacía temblar. Se arrodilló frente a María, sus ojos bajados en señal de sumisión. María se desabrochó los pantalones con lentitud, revelando el strap-on que imitaba a la perfección un pene erecto. La visión lo hizo sentir pequeño, insignificante.
    
    —Chúpalo putita —ordenó María, sin rodeos.
    
    Roberto obedeció, acercando ...
    ... sus labios al dildo frío y duro. Lo rodeó con su boca, sintiendo su textura suave pero firme. María lo agarró del cabello, guiando sus movimientos con fuerza.
    
    —Más profundo —exigió, su voz cargada de desprecio—. Quiero que sientas hasta la última pulgada.
    
    Roberto hizo lo que podía , su garganta ajustándose al tamaño del dildo. María comenzó a moverse con ritmo, empujando hacia adentro y hacia afuera, mientras lo insultaba.
    
    —Eres solo un agujero, Roberto. Un agujero que existe para mi placer. ¿Lo entiendes? Abre bien esa boca y trágatelo todo
    
    —Sí, María —murmuró Roberto, su voz ahogada por el dildo que llenaba su boca.
    
    María lo soltó de repente, dejándolo tomar aire. Pero no hubo tiempo para recuperarse. Lo empujó hacia el sofá, ordenándole que se pusiera a cuatro patas. Roberto obedeció, su cuerpo tembloroso y excitado a la vez. María se posicionó detrás de él, alineando el strap-on con su entrada trasera.
    
    —Prepárate, putita —susurró María, antes de empujar con fuerza.
    
    El dildo penetró a Roberto con un movimiento brusco, haciéndolo gemir de dolor y placer. María comenzó a moverse con ritmo, cada embestida más profunda que la anterior. La jaula de castidad rozaba contra el sofá con cada movimiento, recordándole su condición de sumisión.
    
    —¿Te gusta, putita? —preguntó María, su voz llena de burla—. ¿Te gusta que te folle como a la perra que eres?
    
    —Sí, María —respondió Roberto, su voz quebrada por la intensidad—. Me gusta.
    
    María cambió de posición, ...
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